A río revuelto, ganancia de pescadores” es un refrán popular que se refiere a aquellas personas que suelen sacar provecho de las situaciones de caos o desorden. Como tal, es un dicho de origen español, muy extendido en España y América.

El refrán, en este sentido, hace referencia a una situación real: cuando las aguas de un río se encuentran revueltas es cuando más pesca se puede sacar. Así, traza un paralelismo con los momentos de confusión, cambios o desavenencias, de los cuales hay personas que tienden a aprovecharse.

La frase puede interpretarse, por un lado, como una advertencia sobre las personas oportunistas que sacan beneficios de los males ajenos. Desde otro ángulo más positivo, el refrán también puede verse como un dicho que muestra que en toda situación adversa siempre existe alguna oportunidad de provecho.

Cuando los dueños de las empresas, sean micro, pequeñas o medianas empresas no tienen la precaución, pero sobre todo la voluntad de realizar su testamento, lo que sucede es que al morir ellos, no sólo la esposa o hijos directos tienen derecho a reclamar los bienes y propiedades de la familia, también otros familiares del deudo.

Desgraciadamente en el país, todavía no se tiene la cultura de la generación del testamento, pensando, ilusamente, que al hacerlo lo que se busca es que fallezca la persona.

Hacer el testamento por parte del dueño de una empresa es un acto de responsabilidad hacia él, su familia y su compañía. No hacerlo significa ignorancia, falta de amor a su familia y sobre todo una carencia total de agudeza y responsailidad directiva.

Desgraciadamente hemos conocido muchos casos en el que el fundador o dueño de la empesa fallece en circunstancias diversas, ya sea una enfermedad o un accidente, sin dejar claro los términos de su testamento. Las esposas, además de viudas (si lo hijos son pequeños), tienen que cargar con su dolor y la responsabilidad de la empresa, sin saber las condiciones reales en la que se encuentra. Pero si los hijos son mayores, podrían pelearse entre ellos por los bienes materiales y terminar así una familia. Es posible que a alguno o algunos de ellos lo que más les importe sean los bienes y no las personas. En estos casos existen amplias posibilidades de que se venda el negocio o cierre ya que no se preparó a la familia para diversas contingencias que podrían suceder como es la muerte.

La falta de orden empresarial, la carencia de disciplina y la corta visión directiva lleva a muchos empresarios o dueños de empresa a no planear a futuro su situación patrimonial y testamentaria. Ante esto, lo más seguro es lo menos seguro: No sabrá al final quién heredará los bienes.

¿Y Usted ya realizó su testamento?

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