Ana, Ingeniero Industrial por una prestigiosa universidad del Occidente del país, se ha enfrentado en su vida a diversas situaciones familiares y profesionales como el hecho de: no tener el completo apoyo para realizar sus estudios profesionales, el venir de una familia unida pero que no deseaba que su hija estudiara lejos de casa, el tener diversos grupos de amigos, algunos buenos y otros no tanto, el tener jefes con tendencia más de capataces que de ejecutivos profesionales, el tener que vivir sola y buscar su propio sustento.

Ante esta situación, en muchas ocasiones Ana entendió, o alguien se lo dijo, que debería de trabajar más que nadie, tanto tiempo como fuera posible, realizando incluso actividades que no le competían. Se olvidó del equilibrio entre el trabajo, la familia y la persona.

El resultado de esta mala dirección y decisiones fué una enfermedad adquirida que la llevó al hospital por algún tiempo. Al final, y al salir del hospital, en sus trabajos no le valoraron su labor, ya que le comentaban que era su responsabilidad, que al ser una empresa familiar, los recursos limitados llevaban u obligaban a que las pocas personas “de confianza” realizaran muchas y diversas actividades como parte de sus responsabilidades.

En su empresa actual, Ana se ha dado cuenta que es necesario un equilibrio y este hecho enfrenta la conducta y pensamiento de la institución ya que, al estar en crecimiento y con cambios estructurales, no desean en todo estar en orden ya que esto les duele y no les permite margen de maniobra sobre los procesos que se desean establecer.

Las empresas familiares tienden a buscar la subsistecia en una primera etapa pero posteriormente lo que desean son las utilidades sin considerar que estas empresas deben de institucionalizarse y tener la visión de permanecer a pesar de los accionistas.

El trato a los colaboradores no necesariamente es profesional ya que aquellos que buscan crecer y poner orden en la empresa, se enfrentan con la “vieja guardia” formada en muchas de las ocasiones por sus actuales contratantes o jefes que perderán las prerrogativas al realizar los cambios, sin saber ellos, que el no hacerlos implica la pérdida de la confianza y certidumbre de su propio equipo.

Las empresas deben de actuar de una forma ética, buscando sí las utilidades pero formando y haciendo crecer a su personal, respetándolo y sosteniendo su responsabilidad social. Las decisiones de estas empresas, deberán de ser tomadas con una visión a mediano y largo plazo ya que el corto plazo necesariamente afectará a las decisiones de mayor plazo. Estas corporaciones deberán de consideran la formación real de los Gobiernos Corporativos para que las empresas permanezcan con sus accionistas, por sus accionistas y a pesar de sus accionistas.

La tragedia de las empresas es, que al no prestar atención a sus colaboradores, al no tener planes de carrera y vida, al no generar evaluaciones de desempeño, al no realizar pagos justos, al no comportarse éticamente,al no respetar las leyes y las reglas de convivencia y al ser cortos de miras, estas empresas cerrarán inmisericordiamente, dejando a muchas famialias en la indefención al cancelarles las fuentes de empleo.

No permita que su empresa sea así. No permita que talentos como el de Ana abandone la empresa. Recordemos que las personas no renunciamos a la empresa, renunciamos a los jefes.

Forme realmente una empresa, no se consuele solamente con un autoempleo, aunque esté sea muy grande.

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