Tal pareciera que la puntualidad en las organizaciones no es un tema tan importante como debiera serlo.

Las reuniones de trabajo es común que inicien unos minutos después de el horairo establecido. Los arranques de las plantas productivas, normalmente operan minutos después de lo programado. Las mercancías, productos o servicios llegan a los clientes después de los horarios estipulados.

En algunos lugares de la República Mexicana, al parecer la puntualidad no es un compromiso no forma parte del ADN de las personas, de tal forma que consideran que avisar 5 minutos antes de la cita que llegarán 30 minutos tarde, los libra de toda responsabilidad. Hasta en las bodas se establece en las invitaciones 30 minutos antes como horario inicial, sabiendo que la ceremonia será en tiempo posterior a la cita.

Las empresas deberán de cumplir con la promesa realizada a los clientes internos y externos. La reputación y credibilidad de las instituciones está sustentada en el cumplimiento de las promesas que realizan.

Se pueden imaginar si los sueldos y salarios que se tienen que pagar cierto día, se realicen dos o tres días posteriores? Qué sucedería si se llegara tarde a un vuelo internacional, o a entregar una livitación para un concurso muy importante?

La puntualidad es un tema de disciplina y respeto a sí mismo y a los demás.

No entendemos que al ser impuntuales nos dañamos como personas, perjudicamos a terceros y afectamos los resultados operativos y financieros de las organizaciones.

Podríamos entender situaciones especiales o excepcionales, sin embargo cuando el ser impuntual es consistente, entonces es una grave falta de respeto.

Respetémonos todos: nosotros, las personas, las empresas y al país.

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