Todas las personas, deberíamos estudiar y aprender de las hormigas, que laboran para el bienestar común, dividiéndose el trabajo de acuerdo con sus aptitudes y con una actitud solidaria para obtener óptimos resultados. Además, tienen una fascinante filosofía que consta de cuatro principios básicos, que son herramientas extremadamente poderosas para edificar su futuro y el de su comunidad.

Primer Principio: Las hormigas nunca desisten.
Este es un excelente principio. Si las hormigas se han trazado una meta, se han propuesto ir hacia un sitio y usted trata de detenerlas; ellas no se detendrán ni darán una vuelta de regreso al nido; no, simplemente buscarán otro camino, otra forma de hacerlo, probarán un poco más tarde, pero nunca se rendirán. Ellas treparán, pasarán por debajo o rodearán los obstáculos. Siempre buscarán otra alternativa. ¡Qué filosofía tan clara!: nunca rendirse, nunca cesar de buscar formas de llegar hacia donde tienen que ir. Muchas personas se detienen ante la menor dificultad y sienten que ya han fracasado, llevan sus errores como un lastre y no como una escuela. Camilo Cruz, el gran escritor colombiano de temas de desarrollo humano, en su libro: “La Vaca” establece que el verdadero enemigo del éxito no es el fracaso, sino la mediocridad que nos impide tomar acción para superar las dificultades. Las hormigas nos enseñan que los obstáculos son en realidad “experiencias de aprendizaje” y que los problemas son “oportunidades de mejora”.
Segundo Principio: Las hormigas piensan en el invierno durante todo el verano.
Esta es una perspectiva importante. Usted no puede ser tan ingenuo como para pensar que el verano durará para siempre. Por eso es que las hormigas se dedican a almacenar la comida del invierno durante el verano.

Un dicho antiguo reza: “No construya su casa sobre la arena en el verano”. ¿Por qué necesitamos este consejo? Porque es importante planear. En el verano usted debe pensar en la tormenta. Usted tiene que pensar en las rocas mientras disfruta de las arenas del verano. Piense hacia el futuro.

Las edades del hombre tienen una analogía con las estaciones del año. La primavera puede establecerse entre los 0 y los 20 años, lo que significa el máximo desarrollo y crecimiento. La mejor inversión que podemos hacer es sembrar y cultivar durante la primavera de nuestras vidas en nuestras cuatro dimensiones: cuerpo, mente, corazón y espíritu. El cuidado y desarrollo físico, el aprendizaje, el crecimiento intelectual, el desarrollo de una correcta autoestima, el reconocimiento y control de las emociones, el fortalecimiento del espíritu, etc. son partes fundamentales de esta etapa. El verano que se sitúa entre los 20 y los 40 años es una época de producción, en la que ya somos suficientemente maduros para ser útiles a la sociedad mediante nuestro trabajo, aplicando los conocimientos y habilidades adquiridos y desarrollados previamente, teniendo como fin en mente el servicio a los demás. El otoño de nuestras vidas se encuentra entre los 40 y los 60 años, en los que se sitúa la consolidación y la cosecha de los esfuerzos pasados. Finalmente llega el invierno a partir de los 60 años, en el que la mayoría de las personas nos retiramos de nuestras actividades laborales normales. Es triste pensar que muchos adultos mayores, por no haber pensado con la suficiente antelación en el invierno de sus vidas, pasan esta etapa recluidos en la habitación más húmeda y más oscura de la casa de algún familiar, cobrando cada quincena una mínima pensión o aún en peores situaciones. Al seguir el segundo principio, al pensar en el invierno, es recomendable ahorrar e invertir por lo menos el 10% de nuestros ingresos para construir los cimientos de nuestra independencia financiera durante el invierno de nuestras vidas.
Tercer Principio: Las hormigas piensan en el verano el invierno entero.

Durante el invierno, las hormigas se dicen a sí mismas, “Esto no durará mucho; pronto estaremos allá afuera”. Y el primer día cálido, las hormigas salen de su nido. Si vuelve a hacer frío de nuevo, ellas regresan a su nido, pero luego saldrán nuevamente al primer día cálido. Ellas no pueden esperar por salir, se mantienen con una actitud positiva, con la confianza de que pronto vendrán tiempos mejores.

Si reflexionamos en que de acuerdo con la Ley de la Atracción, terminamos por convertirnos en lo que pensamos: Los pensamientos positivos atraerán hacia nosotros resultados positivos, entonces es fundamental mantenerse optimista y tener fe. Sabemos que la inmensa mayoría de las personas que fracasan es dueña de un potencial tan alto como el de las que triunfan. Su verdadero problema no es la falta de talento sino la falta de fe en sus propias habilidades.

Cuarto Principio: Haz todo lo que puedas.

El Señor Rohn pregunta a su auditorio: ¿Cuánto almacenarán las hormigas durante el verano para prepararse para el invierno? La respuesta es “todo lo que pueden”. Que increíble filosofía, la filosofía de “haz todo lo que puedas”, que puede relacionarse con “El Segundo Esfuerzo” de Lombardi. No piensan: “creo que es suficiente”, “ya con esto la hago”, “ya hice mi parte y con eso me conformo”, “con esto tengo para vivir”, “tengo que acumular tal cantidad”. ¡No!, siempre hacen su mejor esfuerzo en la dirección que se han trazado, asumiendo su misión y considerando su norte. No ascienda la escalera para darse cuenta posteriormente que la apoyado en el muro incorrecto.

¡Qué increíble forma de pensar!

Parte del Artículo escrito por: José Luis Ortíz Rosales

 

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