Cualquier ingeniero industrial o  dueño de empresa, buscan en sus principios y a como dé lugar, el sueño dorado: “Balancear la capacidad de producción con la demanda del mercado”.

A menos que nos encontremos en alguna empresa dentro de un mercado monopólico, en donde la demanda se subordina a la capacidad de producción de la empresa, a sus costos, a sus ineficiencias, etc.; en los mercados llamados “libres”, el pronosticar la demanda implica análisis, conocimiento del mercado, conocimiento de los clientes, cumplir la promesa de entrega en tiempo y forma, entender los costos implícitos de producción y logística, conocer la cadena de valor, generar diferenciadores ante la competencia y conocer el Cuello de Botella.

Conocer la capacidad real de producción de cualquier empresa implica necesariamente identificar y conocer los cuellos de botella del proceso, la forma de generar o mantener inventarios, los flujos de efectivo necesarios para producir así como un control adecuado de costos de manufactura. Para poder conocer los cuellos de botella en los procesos es simple: por favor vea en qué etapa se generan mayormente inventarios. Es ahí en donde se encuentra el cuello de botella.

Los cuellos de botella determinan la capacidad de producción del proceso, definen los niveles de entrega a los almacenes y sobre todo, fijan, sin quererlo, los niveles de facturación de la compañía.

No identificar y conocer los cuellos de botella nos llevará necesariamente a incrementar los costos de producción, al tener que genera más horas extras para poder cumplir con los tiempos de entrega, utilizar más servicios que se manifestarán en incremento de los Gastos Indirectos de producción así como el tener que adquirir un mayor número de materiales para tratar de compensar los inventarios requeridos.

Desde luego, el no identificar los cuellos de botella repercutirá en no poder controlar adecuadamente los flujos de efectivo de las compañías, con todos los problemas financieros que esto implica.

Sin embargo, los cuellos de botella, – aquellos que definen o detienen la capacidad de producción- no son fijos y cada vez que solucionemos uno, necesariamente surgirá otro. Cada vez que las condiciones del mercado varíen, deberemos de analizar nuevamente los cuellos de botella de la cadena de valor y no solamente del proceso.

En ocasiones nos daremos cuenta que el cuello de botella se encuentra en las etapas de ordenar, o en la logística, o en ventas, o en la planeación de producción o en la etapa de diseño de empaque o producto, etc. No podemos permitir que el cuello de botella llegue a determinar las utilidades a obtener de la empresa o los niveles de servicio con cara al mercado.

Si el dirigir es un arte, en operaciones ese arte inicialmente se define como la capacidad de identificar y solucionar los “Cuellos de Botella” de la empresa.

Y Usted: ¿Conoce qué le impide incrementar su utilidades?

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