Los medios y estrategias utilizadas durante décadas han cambiado. Ahora de nada nos sirve buscar tener el control por el control mismo. Ya no es posible considerar las amenazas a las personas como medio de motivación, no podemos continuar mintiendo a los clientes, al fisco y a los proveedores, en fin… no podemos continuar igual que hace años.

Imaginemos por un momento una empresa que se fundó durante los inicios de la segunda mitad del siglo XX con el gran esfuerzo y sueño inicial de una persona al cual se le integran  poco a poco elementos de la propia familia. El por qué es la familia la que trabaja con el fundador está sustentado en dos “conceptos aparentes”: a) Seguridad.- Al ser la familia la que cuidará los bienes de la empresa y b) Costos.- No se quejarán por el pago bajo o la tardanza en realizarlo.

La situación económica en esos días es absolutamente diferente a la actual, por ejemplo en México nos encontrábamos empresarialmente con un mercado cerrado, en donde las competencias internacionales eran pocas y los clientes eran los que pagaban los altos costos de producción generados por las ineficiencias del proceso o la falta de cumplimiento en las especificaciones del producto.

En esa época, las zonas urbanas crecen y las personas se mueven del campo o zonas rurales al aparente sueño y riquezas de las grandes urbes. El promedio de estudios en México no alcanzaba el cuarto año de primaria. El sentido nacionalista de la posguerra –II Guerra Mundial- continúa en México y es el principal tema cultural promulgado por los gobiernos Mexicanos. Así como la concentración sindicalista en el país prospera y se genera el surgimiento de varias confederaciones de trabajador.

Existían muchas “lagunas fiscales y hacendarias” que desde luego eran aprovechadas por algunas empresas y empresarios para incrementar “lícitamente” sus utilidades y generar “Empresarios ricos y Empresas pobres”.

La participación de la mujer en los negocios no era del todo bien vista, y sus actividades se resumían a labores secundarias en administración o atención a clientes. Es más, en muchos de los casos en esta segunda mitad del siglo XX, las hijas de los empresarios no podían participar en la administración de las empresas sólo por el hecho de ser mujeres.

A finales de los años 60´s, surge un movimiento social mundial que culmina en México trágicamente con el movimiento del 68. Sin embargo en los años 70´s y a partir de entonces, México ha vivido en crisis económica permanente. Algunas personas podrán decir que esa o esas crisis han tenido sus matices, pero no, la crisis ha persistido y el reflejo se nota en los términos sociales, de desarrollo económico, de libertad, de respeto y crecimiento personal y familiar.

Internamente, las empresas llevaban el control de sus operaciones en cuadernos, con controles manuales, en donde el control por el control mismo era lo más importante, en donde muchos negocios se cerraban en las cantinas o bares de las ciudades.

Los sistemas bancarios eran precarios y requería una gran inversión de tiempo el poder realizar un depósito o retiro de una cuenta bancaria. La cultura empresarial de los cheques “pos-fechados” o de “hule” era en esos días pan nuestro de cada día.

Todo esto antes dicho ha cambiado para bien o para mal.

Ahora, las empresas cada día tienen más competencia, no sólo nacional sino internacional. Los medios de comunicación son más expeditos y el desarrollo de las operaciones internas de la compañía se pueden llegar a ver y controlar en tiempo real.

Hoy en día, los mercados han cambiado, los clientes se encuentran más preparados y mejor informados. Los esquemas de compra se han modificado inclusive para los productos commodity. Los clientes cada día exigen productos diferenciados, consistentes en calidad y especificación de producto.

A pesar de que ahora en México el nivel educativo promedio es de segundo de secundaria, las personas o talento en las empresas son cada día más importantes, en donde ya no permiten ser amenazados y las empresas deberán de considerar su estrategia de crecimiento real en base al talento humano y sobre todo el cómo conservarlo.

Las leyes han cambiado, ahora tenemos varias reformas entre ellas la laboral, fiscal, de comunicaciones y educativa. El secreto bancario ahora mismo ya no existe y la Secretaría de Hacienda puede acceder a las cuentas de bancarias de las empresas o las personas para dar seguimiento a los movimientos. “Vender por fuera o sin factura”, cada día se vuelve más complicado.

Los emprendedores de la segunda mitad el siglo XX, aquellos que han subsistido, entienden bien que tienen que formar un gobierno corporativo y que su logro, su empresa, no puede continuar siendo un “auto empleo grandote”. Ahora los empresarios y socios se preparan cada día más, preparan a su familia, se capacitan, regresan a las aulas y se preocupan porque su gente también lo haga. Hoy en día, los verdaderos empresarios no permiten que sus hijos se comporten como “El Delfín” o hijo del Rey Sol o Luis XIV en Francia.

El mundo ha cambiado y nosotros tenemos que cambiar nuevamente. Sin embargo no podemos olvidar en este cambio los valores personales y familiares. No podemos olvidar el respeto a los demás y a la naturaleza, no podemos olvidar buscar la felicidad en donde vale la pena buscarla.

William Cohen mencionó: “La organización que continúa utilizando una estrategia que fue exitosa anteriormente, caerá eventualmente e inevitablemente como víctima de algún competidor”.

Ahora bien:¿Cuál es su verdad actual?  ¿Usted ha cambiado o cerrará o venderá o liquidará su empresa?

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