La Secretaría de Economía señala en su informe del 2014, en el Proyecto Emprendedor, que el 95% de las empresas que inician sus operaciones, antes de dos años han cerrado. Así mismo, de las que sobreviven, el 95% no son capaces de soportar el paso de la primera generación (padres a hijos). Y el 3% no son capaces de soportar la segunda generación ( hijos a nietos). Implica que en el mejor de los casos sólo 2 de cada 100 empresas trasciende en el tiempo y las generaciones.

Sin embargo, la pregunta es: ¿Porqué sucede esto?

  • Existen varias razones, entre otras:

1) El no tener un plan a largo plazo y solamente buscar resultados a corto plazo

2) El no tener un código de ética en la empresa así como un código familiar claro y congruente a largo plazo.

3) Pensar que los integrantes de la familia están capacitados para realizar todas y cada una de las funciones operativas y administrativas de la organización.

4) No considerar los perfiles de los sucesores y querer asignar responsabilidades por el sólo hecho pertenecer a la familia fundadora.

En las empresas, el grave problema que se tiene es el de tratar de empujar o someter a un miembro de la familia a actividades que no le gustan o no tienen el perfil profesional, sólo por el hecho de ser parte de la familia.

“Una persona no es pianista si no le apasiona serlo, por más horas que practique. Será un regular ejecutante pero nunca llegará a ser un concertista. Lo que sí hará es un nivel muy alto de frustración”.

Sin embargo, habremos de preguntarnos: ¿Por qué se desea que los integrantes de la familia participen en todas y cada una de las actividades de la empresa? Será acaso por que:

1) Se considera que con ello se reducirán los costos y se lograrán las metas?

2) Se piensa acaso que la empresa se fundó para ellos?

3) Es obligación de los hijos el continuar con la empresa familiar?

4) Dado que ingresarán los hijos a la empresa los problemas se terminarán?

5) Están totalmente preparados para cubrir los perfiles necesarios y que requiere el momento histórico en el que actualmente se encuentra la empresa?

  • La realidad es que todo esto NO se da, y el resultado, de llevarse acabo, resulta catastrófico para la organización.

“El ser Contador no garantiza ser un Director Financiero; el ser Administrador no garantiza ser un Director de Ventas; el ser Pedagogo no garantiza ser un Director de Recursos Humanos; en suma: el ser hijo del emprendedor no garantiza que él mismo pueda seguir los pasos del padre”.

  • Dirigir es un arte que implica dos cosas:

1) Amplio y profundo conocimiento del tema. (Un pintor es experto en la aplicación y mezcla de los colores: es un verdadero experto en la técnica)

2) Experiencia demostrada en la dirección.

Lo más difícil que hace un director es : MANDAR. Cualquiera pueda dar órdenes, pero el mandar implica:

a) Reconocer tácitamente que no puede hacer todas las cosas solo. Esto implica Humildad.

b) El hacer que la persona que cumplirá el mandato, lo hará con plena convicción. Eso implica Liderazgo.

Para dirigir una empresa o un departamento hay que prepararse y esto lleva: Estudio y Tiempo.

Háganse una pregunta:

  • ¿El valor de la empresa se incrementará por el hecho de que todos los hijos participen el las operaciones de la organización?
    • Lo más seguro es que el valor de la empresa disminuya por no tener un claro concepto de institucionalización.

Ante esto: ¿No valdría la pena buscar institucionalizar y vender la empresa, a fin de que cada uno de los integrantes de la familia genere sus propios sueños?

¿Está Usted listo para Institucionalizar a su empresa?

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