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Hace un tiempo se me ocurrió pensar cómo podríamos explicar lo que hacen los stakeholders o implicados en la empresa. Estoy pensando más bien en los stakeholders internos: empleados, directivos, propietarios, incluso algunos proveedores y a veces también los clientes y los consumidores. Limitémonos a los empleados, para hacerlo más sencillo.

¿Qué hace un empleado en la empresa? La versión tradicional dice que aporta trabajo para producir bienes que, una vez vendidos, dan lugar a unos ingresos de los que él recibe su remuneración, que es lo que deseaba. Punto final.

Demasiado pobre. Vamos a enriquecerlo un poco. ¿Qué hace un empleado? Aporta “bienes” a la empresa –y cuando pongo “bienes” entre comillas estoy significando algo mucho más amplio que los bienes que compramos y vendemos, como los coches, las botellas de agua mineral o las máquinas. Son “bienes” en sentido amplio: no solo bienes materiales, sino también inmateriales; no solo con valor económico, sino más amplios: trabajo, conocimientos, capacidades, habilidades, virtudes,… Son “bienes” en el sentido amplio en que Aristóteles dice, por ejemplo, que un bien es aquello que todos apetecen. Las cosas que aporta el empleado son “bienes”, en este sentido amplio.

¿Y qué busca? Otros “bienes”, materiales o no: remuneración, satisfacción, oportunidades de carrera, conocimientos, capacidades, habilidades, valores, virtudes,… Algunos de esos “bienes” no los espera, o quizás tampoco los desea, pero los recibe: la vida siempre tiene sorpresas.

¿Y por qué aporta aquellos “bienes”? Porque desea contribuir con los demás stakeholders (propietarios, inversores, directivos, otros empleados, proveedores, etc.) en la producción de bienes y servicios que, vendidos a los consumidores y clientes, dan lugar a pagos de los que él recibe su remuneración, y que son un bien para él. Pero también genera otros “bienes” para sí: algunos se los proporciona la empresa (oportunidades de carrera, por ejemplo), otros se deben a sus colegas (experiencia, amistad) y otros se los produce a sí mismo (paciencia, satisfacción). Pero esto no lo consigue si no coopera en un proceso colectivo con todos los otros implicados, proceso en el cual él genera, quizás sin saberlo y aun sin quererlo, otros “bienes” para los demás (incluyendo “bienes” negativos o “males”: enfados, envidias, malas prácticas,…). ¡Ah! y algunos de esos “bienes” desbordan a la empresa, y se proyectan sobre los clientes, proveedores, comunidad local, sociedad en general,…

¿Qué es la empresa? Una formidable máquina de producir “bienes” para muchas personas, algunas muy implicadas en la empresa, y otras menos implicadas; “bienes” producidos mediante la aportación de otros “bienes”, también muy variados, “bienes” que solo se pueden producir mediante la colaboración de todos ellos. Algunos “bienes” que las personas se pueden llevar, porque son privados, no compartibles (mi sueldo, por ejemplo), pero hay otros “bienes” que no se puede apropiar nadie, porque son comunes. Hay conocimiento privado y conocimiento común; el primero me lo llevo yo y nadie más; el segundo lo compartimos todos, lo mismo que el buen ambiente en la organización, las relaciones sociales (¡qué importantes son en la empresa!) o las virtudes (de tu paciencia me beneficio yo, y de mi solidaridad participa el consumidor).

No cansaré más al lector explicándole la cantidad de cosas que resultan de esta manera de entender la empresa. Solo sacaré algunas conclusiones, pensando en la teoría de los stakeholders:

  • Stakeholders son los que contribuyen, producen, reciben y comparten “bienes” –y “males”, o sea, riesgos, vicios, externalidades y daños.
  • Los stakeholders se pueden categorizar por los “bienes” que aportan o reciben. Y probablemente tendremos dos criterios de clasificación: por lo que aportan (trabajo, capital, valores, capacidades) y por lo que reciben (remuneración, satisfacciones, conocimientos, habilidades,…).
  • Los “bienes” aportados y recibidos son de muy diverso tipo. No nos podemos limitar a los bienes económicos o convertibles en medida económica.
  • Algunos “bienes”, que son privados, permiten un trade off, un intercambio: más sueldo a cambio de menos satisfacción en el trabajo. Otros, no privados, no admiten más de uno y menos de otro: no tengo que renunciar a parte de mi sueldo por recibir más o menos experiencia en lo que hago. 
  • Si hay intercambios, puede haber oposición: mayor sueldo para el empleado significa menor beneficio para el accionista. Pero ya se ve que esto no ocurre en otros “bienes”.
  • Variedad de “bienes” significa variedad de motivaciones. Yo puedo trabajar por el sueldo, tú por la carrera, el otro por la satisfacción. Incluso yo puedo trabajar por las tres motivaciones, que irán cambiando en el tiempo, incluso de una hora a otra.
  • La clave del proceso de aportar, producir y consumir “bienes” es la cooperación, la participación. Sin ella, no se generan “bienes”.
  • Por tanto, los derechos y deberes de los stakeholders tienen que ver, probablemente, con la naturaleza de los “bienes” que aportan y reciben.
  • Y sus responsabilidades son compartidas: son de todos, aunque por distintas razones y de manera distinta.
  • No se puede compartir si no es aportando y creando.
  • Si todo esto es así, una empresa es una comunidad de personas que llevan a cabo todo ese juego de “bienes” aportados, producidos, recibidos y compartidos.
  • Y dirigir una empresa es coordinar ese proceso de aportar, producir, recibir y compartir “bienes”: de ayudar a los stakeholders a crear más “bienes”.
  • La mejor empresa será la que generará más “bienes”, de todo tipo.
  • Y esto es un proyecto cambiante. De manera que dirigir no es nunca hacer lo mismo, entre otras cosas porque la gente aprende, cambia.

Ya sé que no debo haber convencido al lector. Pero le invito a pensar en ese proceso, para darse cuenta de que… una empresa es una cosa muy seria. Y dirigir una empresa es algo… sublime

 

NOTA TECNICA ELABORADA EN BASE A LA NOTA: STAKEHOLDERS: PROVEEDORES, PRODUCTORES Y CONSUMIDORES DE “BIENES” De Antonio Argandoña 

 

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