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Internacionalmente se nos ha informado que es común que las personas menores de 38 años ya han tenido por lo menos 14 empleos formales. Esto implica que estas personas tienen, bajo este esquema, una estadía en las empresas de 1 a 1.5 años.

¿Nos damos cuenta acaso el costo financiero que esto implica? ¿Entendemos que las curvas de aprendizaje implican un costo para todas las nuevas posiciones de la organización? ¿Por qué acaso aceptamos que en las empresas tengamos o padezcamos rotaciones superiores al 30% ó 40%?

Muchas empresas han desarrollado una cultura de trabajo en la cual sólo buscan  los beneficios a corto plazo. Buscan rendimientos financieros a corto plazo, metas comerciales a corto plazo, relación con los clientes y proveedores a corto plazo, relación con sus colaboradores a corto plazo, no importando las personas sino lo que ellas pueden generar a corto plazo.

Los estilos de liderazgo de muchas direcciones tienen una visión relativista e individualista. Podemos ver esto inclusive en sus estrategias de negocio, en donde los que´s son y se vuelven lo único importante en la empresa, ya han dejado de tener valor e importancia los cómo´s. Ya no interesan los medios lícitos o ilícitos para el logro de los objetivos, lo que importan son los objetivos mismos.

Son los jefes, los directores los que hacen que sus colaboradores renuncien a las empresas. Consideran que sus subordinados son elementos que se pueden suplir. Ya no importa el trabajo realizado con anterioridad, si ya no es útil a las ideas del “jefe”, entonces dice que ya no eres “útil” a la organización. Estos jefes o directores no se han preocupado por generar un plan de carrera para sus colaboradores, pero lo más triste del tema es que tampoco les importa. Su pensamiento consiste, al ser el empleado sustituible, un tema económico y financiero. Los indicadores de gestión redundan en cuántos empleados menos tuvimos para generar la misma producción. Con ello se piensa que el costo ha mejorado.

La realidad es que es el principio del fin…

Bajo el esquema del párrafo anterior, las personas y colaboradores permanentemente buscarán una nueva opción de trabajo, ya no importan la misión, visión u objetivos de la organización si sus valores se basan en condiciones poco humanas y de trato indigno a los colaboradores. No todo en la vida es el dinero.

Existen jefes tiranos pero que se preocupan por su personal, existen aquellos que son blandos y que tampoco se preocupan por su gente. El peor de todos es aquel que pretende o aparenta preocuparse por sus colaboradores para obtener el beneficio que de ellos pueda obtener pero en la primera oportunidad, al dejar de ser atractivo para él, no necesariamente para la organización, lo despide o hace la vida insoportable. Este tipo de jefes son los peores en una organización que se diga humana y con condiciones dignas para las personas.

Si no deseamos que las personas se vayan de las empresas, entonces requerimos mejores jefes, deberemos de prepararnos para relaciones a mediano y largo plazo, deberemos de buscar las opciones de ganar – ganar, pero sobre todo deberemos de pensar en las personas. Hay que emprender a favor del hombre.

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