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Para hablar de este tema, tendremos que dividirlas actividades del mundial en diferentes bloques:

  1. Los árbitros
  2. Los equipos como conjunto
  3. Las estrellas deportivas

Referente a los árbitros: Partiendo del hecho de que son personas de buena fe, capacitados y entrenados para poder realizar un trabajo profesional adecuado, nos parece que la dinámica del juego ha sido muy superior a los que los esfuerzos individuales pudieron realizar. Los errores arbitrales sacudieron a equipos y fueron determinantes en los resultados de muchos partidos. Todo mundo pide a gritos que se modernice el sistema arbitral y que ingresen métodos tecnológicos que den mayor veracidad a las acciones.

Cuando hablamos en las empresas del arbitraje, quizás deberíamos compararlo con el cambio constante que se da en los mercados, con clientes cada día más exigentes y mucho más informados, en donde de nada sirve el “echarle todas las ganas” sino estar preparado para todos los cambios. Cambiar y crecer duele, pero si no lo hacemos afectaremos el resultado de la empresa y de todos los que participan en ella: clientes, colaboradores, proveedores y sociedad. Tener que estar atentos a lo que desea el mercado no es ir en contra de las utilidades, es pensar a futuro y cómo sustentar a la empresa.

Referente a los equipos en conjunto: Los equipos ganadores como Alemania, Argentina, Holanda y Brasil se conformaron como un equipo, en donde existía un objetivo individual al tener que realizar una tarea específica dentro de la cancha pero al mismo tiempo tenían un objetivo claro en conjunto: Ganar. Para esto se prepararon durante mucho tiempo, inclusive en el caso de Alemania por ejemplo, la preparación para obtener este campeonato duró más de doce años, creando escuelas de futbol, modificando las condiciones de venta de boletos en sus estadios, creando una mentalidad, en una palabra: Planeando a futuro. Los equipos grandes, tienen una continuidad en sus planes, poseen una visión a largo plazo porque entienden que sus rendimientos se obtendrán no en corto sino en mediano o largo plazo. Generar una cultura deportiva lleva muchos años, pero también es menester de los organizadores, la directiva y los propios directivos de cada país el tener claro una mentalidad a largo plazo.

En este tema, desgraciadamente muchas, por no decir la mayoría, de las empresas mexicanas no tienen una mentalidad a largo plazo. Buscan a como dé lugar un retorno sobre lo invertido a corto o cortísimo plazo. Es difícil pensar en una reinversión de las utilidades para el crecimiento de la empresa ya que lo más importante para muchas de ellas es el “yo, hoy y ahora”. Pensar siquiera en programas de capacitación y curvas de aprendizaje planeadas y programadas pero sobre todo vistas como una inversión y no como gasto parecería una utopía. Como directivos en México nos hace falta pensar a mediano y largo plazo, a pesar de que las condiciones macro económicas estén como están. ¿Por qué nos quejamos de las circunstancias y cerramos las empresas o las disminuimos si empresas competidoras bajo las mismas circunstancias crecen? No será acaso que ese aprendizaje del cortoplacismo y la visión relativista y unipersonal nos ha generado una miopía estratégica y empresarial. No será acaso que ya no nos interesan los clientes, sus necesidades y lo que piensan y sienten  y lo único verdadero es el dinero que puedo obtener de ellos? ¿Acaso no deberemos de aprender a dirigir a favor del hombre?

Referente a las estrellas deportivas: Al mundial de futbol llegaron muchas estrellas de cada uno de los equipos participantes. Algunos de ellos, sin entender por qué no lograron brillar como lo hacen en sus propios equipos de liga. Otros, se lesionaron o aparentemente se lesionaron. La actitud y participación individual de cada una de las estrellas despertó una gran emoción y se esperaba mucho más de  ellos pero como partícipes de un equipo, no como un desarrollo individual. La esperanza de un equipo estaba fundada en el desarrollo individual de una persona como orquestador de todo un equipo, sin embargo muchos de ellos fueron los propios antagonistas del certamen. Lucharon para la obtención de un logro individual, no por el desarrollo de un equipo. Buscaron muchos de ellos el lucimiento personal y no necesariamente el triunfo del equipo. Tuvieron que llegar otros participantes del equipo para tratar de compensar lo no realizado o lo mal hecho por las estrellas deportivas.

En las empresas también tenemos estrellas, sin embargo en ocasiones estrellan a la compañía. Decimos que nuestra(s) estrellas se encuentran en ciertas áreas, como por ejemplo en ventas ya que logran y superan las metas y presupuestos establecidos pero no consideramos el cómo lo realizó, lo único que nos interesa es el qué hizo.  Obtener y lograr los objetivos pensando que una sola persona tendrá que cargar el peso y la responsabilidad sin integrar a toda la organización es jugar a la ruleta rusa, ya que no preparamos a más personas, permitimos generar vedetismo con estas aparente estrellas y al final quienes dirigen realmente a la empresa o a la institución son estas personas que buscan el beneficio individual a cortísimo plazo, sin importarles el sustento de la compañía, ya que si no lo logran, siempre habrá una nueva empresa que esté dispuestos a contratarlos, ya que logran los objetivos. Tener estrellas y no equipo de trabajo es sumamente riesgoso y no deja nada bueno a la empresa. No tener un plan por lo menos a 5 años, conlleva a depender solamente de las estrellas y no de toda una organización.

Conclusión: Deberemos de aprender más de cómo competir a nivel internacional y no solamente pensar en obtener utilidades a corto plazo. Ya no competimos con las empresas de nuestra localidad o nuestro país, sino con todas las compañías a nivel internacional. Las empresas deben de buscar ser sustentables con planes a futuro respetando a las personas, actuando éticamente y reconociendo la responsabilidad que se tiene con los clientes, los colaboradores, los proveedores, la sociedad y el país.

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