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En situaciones críticas, el hombre de empresa tiene que abrirse a conocimientos o disciplinas que antes no le interesaban. Sucede como en los estados de enfermedad: cuando a alguien le diagnostican la cirrosis hepática es cuando empieza a conocer -en el sentido fuerte de conocer- la existencia del hígado y su función específica en el organismo.

En el caso del hombre, no se le puede abordar propiamente por la economía ni por la política. En la cultura occidental se sabe que el hombre es estudiado profundamente por la filosofía. Esto es así porque la economía y la política se refieren al hombre desde fuera: estudian sistemas que afectan al hombre. La filosofía, en cambio, estudia al hombre desde dentro: en este sentido, la economía y la política no afectan al hombre, sino que parten de él. Cuando nos acercamos al hombre con profundidad, nos percatamos que las opciones económicas y políticas son opciones humanas, individuales. Así pues, a la clase dirigente, entonces se puede decir que la economía y la política no afectan al hombre, sino que parten de él, como prolongación de la persona, como una consecuencia de sus decisiones vitales, como un florecimiento de lo más interior del individuo. Ahí, en lo más interno de cada uno y precisamente, en las situaciones críticas, las opciones radicales se dan entre dos fenómenos antropológicos básicos: el miedo o la responsabilidad.

Notas del libro Ser del hombre y hacer de la organización de Carlos Llano.

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