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La creatividad es el aspecto clave del trabajo en equipo. Actividades como hacer lluvias de ideas, recopilar información, encontrar recursos, tomar decisiones, hallar soluciones o diseñar programas o procesos… todas ellas requieren de la creatividad.

Por lo general, a la creatividad se le rodea de un aura mística. Mucha gente cree que la creatividad se hereda o que constituye alguna clase de don especial otorgado sólo a ciertos individuos. Si bien los genios creativos, aquellas personas que producen copiosas cantidades de trabajo innovador durante sus vidas, probablemente no sean comunes, hoy en día sabemos que toda la gente posee un potencial creativo y que las habilidades y hábitos creativos pueden ser enseñados y aprendidos.

La creatividad puede definirse como “la capacidad para generar ideas nuevas y útiles”. Un concepto erróneo muy común señala que la creatividad es únicamente el acto de dar nuevas ideas; no obstante, el proceso creativo incluye la búsqueda y selección de las ideas más útiles. La creatividad es, de hecho, todo el proceso de concebir un resultado final deseado seleccionando la mejor idea y poniéndola en práctica.

El problema ya no consiste en cómo generar suficientes ideas nuevas que sean útiles, sino cómo clasificar y seleccionar todas las ideas generadas… Se necesita la creatividad para resolver problemas durante todo el proceso de innovación. Debemos darnos cuenta de que la creatividad y el pensamiento creativo en el trabajo son procesos cotidianos incesantes con los que se transforman ideas viejas en nuevas, y que los métodos creativos son importantes en todos los pasos del proceso de innovación.

EL PROCESO CREATIVO

La creatividad fluye por etapas, y cada etapa es necesaria. Acelerar el proceso no funciona. Cuando su equipo se enfrente a un problema que debe ser resuelto, una decisión que debe tomarse o un nuevo proceso que debe ser diseñado, debe tratar de trabajar dentro del proceso natural de la creatividad. El proceso creativo contiene etapas bien definidas:
Concepción. Esta es una idea general de cuál es el resultado final que desea el equipo. ¿Qué es exactamente lo que el equipo quiere crear? ¿Qué desea traer al mundo que no existe todavía? (Si lo que ocurre es que el equipo se enfrenta a un problema, no debe concentrarse en él. Hay que concentrarse en lo que será la situación una vez que el problema ya no esté ahí). El equipo debe saber hacia dónde desea dirigirse.

Fundamentos. Los miembros del equipo deben prepararse para el trabajo. Reunir datos, hacer investigaciones, emitir ideas, seguir corazonadas. Observe la realidad de la situación actual en relación con los resultados que desea el equipo. ¿Cuál es el hueco ahí?

Acción y aplicación. Los miembros del equipo deben aplicarse a la creación. Ponga en claro qué es lo que el equipo está creando y concéntrese en ello. Lleve a cabo acciones con las cuales dicha creación vea la luz. Haga elecciones y experimente para acercarse cada vez más al resultado final deseado por el equipo. Hay que concentrarse totalmente en inventar una solución.

Incubación. Tome algún tiempo libre. En la mayoría de las búsquedas creativas es necesario alejarse durante algún tiempo del problema para que la solución se presente por sí misma. Que su equipo busque distracciones del trabajo. Trabajen en otras cosas. Durante algún tiempo no vuelvan a tocar el trabajo creativo. El equipo regresará al problema con nuevos bríos.

Solución. Después de la incubación, la solución se presenta a menudo sin esfuerzos. Repentinamente el equipo podría dar con la solución debido a su anterior diligencia y concentración en los resultados. Algunas de las mejores ideas parecen surgir cuando no se les está buscando (por ejemplo, mientras uno va conduciendo el auto, o está duchándose, durante un sueño, mientras se observa una película no relacionada con el tema, platicando con un amigo). Los equipos también experimentarán este fenómeno de la creatividad, el momento del “¡Ajá!” cuando llega la inspiración.

Puesta en práctica. El esfuerzo creativo no termina sino hasta que la idea se ha puesto en práctica con éxito, hasta que la idea ha probado su utilidad. Se requiere de disciplina y acción para llevar a cabo la idea, para hacer de ella la nueva realidad. Esta etapa necesita pulirse, añadir los toques finales y por último llevar el proceso creativo a su término: es decir, declararlo completo. A veces una parte del proceso creativo estimula otras creaciones. Es importante saber cuando el trabajo está completo, declarar realizado el trabajo y entonces, si se desea, dirigirse hacia una nueva creación.

Cuando los equipos conocen el proceso de la creatividad, entienden mejor las razones por las cuales ciertos procedimientos de equipos realmente funcionan: están modelados según el proceso creativo.

CÓMO ENCENDER LA CHISPA DE LA CREATIVIDAD EN EL EQUIPO

El equipo puede aprender ciertos hábitos que encenderán su creatividad. Darles un repaso de vez en cuando, en especial antes de dar principio a alguna parte creativa del trabajo, ayudará a los miembros del equipo a fomentar, y no reprimir, la creatividad.

➢ Ponga a consideración cada idea, en vez de desecharlas automáticamente. Trate de encontrar algún mérito en cada idea.
➢ Practique el responder a cada idea con interés y curiosidad, en lugar de criticarlas.
➢ Trate de encontrar tanto los aspectos positivos como los negativos de cada idea. Los aspectos positivos se convierten en ventajas y los aspectos negativos representan desventajas que hay que superar.
➢ Aprenda a decir “Esta idea podría funcionar si…” Esto lo disuadirá de responder con un automático “No, no funcionará porque…”.
➢ Posponga la evaluación y el juicio de las nuevas ideas hasta que hayan sido aclaradas, analizadas y consideradas.
➢ Aprenda a señalar primero lo que le agrada de una idea.
➢ Evite adelantar conclusiones.
➢ Sea paciente con el proceso creativo.
➢ Acepte el hecho de que hay ocasiones en que uno se siente perdido o confundido. Esto es parte del proceso creativo.
➢ Permita la espontaneidad y el humor; ambos ayudan al proceso creativo.

No sofoque la creatividad diciendo cosas como: “Nunca antes lo hemos hecho de esa manera”, “Eso no funciona aquí”, o “Ya intentamos eso, y no funcionó”, o “La gerencia nunca apoyará esa idea”. Una forma en que el equipo puede aprender a pensar de manera creativa consiste en dividir el grupo en dos subgrupos. El ayudante o el líder del equipo debe pedir a cada subgrupo que enumere los aspectos positivos de una idea que fue rechazada muy pronto. Cada subgrupo debe trabajar rápidamente y encontrar tantas cualidades positivas como pueda. Recompense al subgrupo que encuentre la mayor cantidad de comentarios positivos.

Si el equipo tiene demasiado trabajo creativo por hacer, o un proyecto creativo importante, debe tomarse un tiempo para evaluar su potencial creativo y determinar los cambios que debe poner en práctica. Una excelente herramienta para este tipo de evaluación es el libro titulado The Creativity Factor: Unlocking the Potential of Your Team, de Edward Glassman. Esta obra ofrece muchas ideas y métodos para aumentar la creatividad en el equipo. El ayudante o el líder del equipo deben hacer que el equipo utilice el apéndice F del libro de Glassman, “Un cuestionario para evaluar el potencial creativo de su equipo”, para determinar el potencial del grupo. Después de que cada elemento del equipo ha tomado y calificado el cuestionario, el ayudante debe registrar el total de cada miembro para cada sección (de la A a la G) en una gráfica. Una vez hecho esto, todo el equipo debe revisar las calificaciones y responder las siguientes preguntas:

• ¿Qué debemos mejorar?
• ¿Qué es lo que estamos haciendo bien?
• ¿En dónde se encuentran las discrepancias entre nuestras calificaciones individuales? ¿Por qué?
• ¿Qué pasos debemos dar para incrementar el potencial creativo de nuestro equipo?

Notas del libro Equipos de trabajo de Frau Rees. Editorial Prentice Hall.

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