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Todos quieren agradar. También todos quieren ser tratados con respeto. Desafortunadamente, a veces esos 2 impulsos son difíciles de balancear, pero no imposible. Tú puedes agradar y ser tratado con respeto si aprendes cómo hacerte valer adecuadamente.

Si reconoces tu falta de asertividad en los consejos de abajo, no te preocupes. Estás en una empresa de respetados y talentosos profesionales. Si hasta la fecha has priorizado el progreso de otros, ahora puedes aprovechar tus talentos para progresar tú mismo.

1. Quieres agradar así que tratas de no dar la retroalimentación real

Conozco un procurador que lidera una firma prestigiosa de abogados. Él es recatado, respetado y bien conectado entre los círculos académicos más altos. Varios años atrás, contrató a una asociada que simplemente no trabajaba. Sus socios se quejaban, sus clientes se quejaban y él estaba constantemente frustrado. Él la tenía la mitad de su tiempo en una firma de mercadotecnia, cosa que ella hacía bien. Después de dos años, él le dijo que sólo necesitaba una parte de su tiempo. Ella se fue por otro puesto de mercadotecnia en una firma más grande con el doble de salario.

Cuando le pedí que reflejara cómo podría de una forma pronta reducir el estrés, daño moral y gastos, él dijo:
“Más retroalimentación en su primer año de revisión y después de 6 meses medir su repuesta habría reducido el margen de tiempo a 18 meses”. Le sugerí: “Darle retroalimentación cada 3 meses y tomar tu clara decisión final en su primer año de revisión habría hecho a los dos más felices después de 12 meses”.

RECOMENDACIONES:

• No esperes a las revisiones anuales formales. Proporciona retroalimentación real y comentarios constructivos cada 3 meses. No hay formas, sino simples notas para dar un historial de las reuniones. Menores inversiones en tiempo y esfuerzo traerán mayores rendimientos de vuelta en productividad y moral.
• Escucha atentamente cuando tus colegas o miembros de tu equipo consistentemente comenten acerca de un empleado. No necesitas actuar en cada recomendación del acto. Pero no ignores sus observaciones tampoco. Toma notas y busca patrones.

2. Tu jefe sabe lo que haces, pero desconoce todo lo que haces

Una mujer muy talentosa lleva los presupuestos, auditorías, procesos legales y cuestiones altamente sensibles para el Presidente y CEO de la Corporación Fortune 100. Mientras revisaba su trabajo, le pregunté si el dueño estaba consciente de todo lo que ella gestionaba. Su respuesta no tuvo precio: “Él sabe lo que hago, sólo desconoce todo lo que hago”.
Después de varias sesiones de Coaching, ella se dio cuenta que incluso si se realiza todo a la perfección, su jefe se beneficiaría de saber sus logros. Ella escribió su primer informe después de 24 años en la planta Ejecutiva. ¿La respuesta del dueño? Un especial viaje hasta la oficina de ella para decirle: “Esto es mucho trabajo”. Ella me dijo que ese simple enunciado fue el reconocimiento más grandioso que ella jamás hubiera tenido.

RECOMENDACIONES:

• Regularmente escribe actualizaciones de una a dos páginas para informar a tu jefe de tus logros. Formula las preguntas necesarias para mantener el ritmo del proyecto. Organiza el contenido para reflejar sus prioridades. Por medio de esta práctica sencilla, tu jefe podrá aprender rápidamente lo que estás haciendo, hacer preguntas, dirigir recursos y aprobar el gasto en un uso eficiente del tiempo Ejecutivo.
• Provee a tu superior de “éxitos” para compartir con la sala de juntas o en el club. Consigue una cobertura de prensa fomentando relaciones con periodistas. Ayúdalo a refinar sus discursos públicos o a contratar a alguien que pueda. Sugiérele una forma de honrar o ayudar a un cliente valioso.

3. Tu título no ha cambiado en años, así tampoco tu salario

¿Eres un trabajador dedicado que hace más de lo que indica tu descripción de puesto? ¿Mantienes todo en orden? ¡Perfecto! Si cuando se te pregunta acerca de la discrepancia que existe entre tu título o salario y tu contribución actual, dices: “Está bien, yo sólo estoy aquí para hacer un buen trabajo” No está bien del todo, no por ti, sino para tu jefe o tu compañía.

¿Cómo pueden los altos Ejecutivos tomar las mejores decisiones con respecto a tus responsabilidades y crecimiento profesional si no tienen la información completa? Así es, no pueden. Un título seguro con una compensación segura afirma tu identidad personal y profesional. Eso también motiva a tu equipo, colegas y clientes, quienes prefieren reportarle y hacer transacciones con alguien a quien su puesto refleja un rol de mayor nivel. Tu promoción también refleja positivamente las habilidades de liderazgo de tu jefe.

Finalmente, un puesto altamente apropiado se refleja en el prestigio y fortaleza de la empresa.

RECOMENDACIONES:

• Actualiza tu descripción de puesto y preséntalo a tu jefe, tanto la versión anterior como la nueva con los cambios resaltados.
• Revisa bien tu curriculum. Pásalo a los responsables de reclutamiento con las comparaciones de título y salario del mercado. El conocimiento empodera si decides permanecer o buscar, y aumentarás la seguridad en ti mismo. Puede que te encuentres bien pagado o busques potenciar tu puesto actual con más dinero debido a los factores con más significado para ti.

4. Nunca sales a comer, porque no hay tiempo

La Directora General de una firma de importación de comida internacional establecida en Londres se lamentaba por la falta de coordinación entre sus altos Ejecutivos. Yo pregunté: ¿Cuándo fue la última vez que los llevó a todos a desayunar? Ella no podía recordar. Establecimos los desayunos mensuales en restaurantes que compran sus especialidades importadas. Ella aborda brevemente al equipo e invita a cada persona a plantear nuevos desarrollos o les hace preguntas. Ella reporta que estos desayunos generan más energía productiva e ideas rentables que jamás ella había imaginado.

RECOMENDACIONES:

• Calendariza desayunos con tus colegas o clientes una vez por semana durante las 4 semanas siguientes. Siempre podrás reagendar si surge algún conflicto o urgencia. Un intercambio de ideas de persona a persona permite el contacto visual y corporal mientras que un correo electrónico o una llamada no.
• Busca buenos lugares para comer solo. Toma los papeles, documentos del trabajo, hazte un sándwich y sal a caminar. Ya sea para editar una propuesta o perderte en tus pensamientos, podrás transmitir el balance suficiente y amor propio para tomar una caminata por una hora y regresar recargado.

5. No has aprendido nada nuevo en años

En las películas, los tipos de artes marciales constantemente practican. Jean-Claude Van Damme no dejó sus músculos atrofiados entre las peleas. Los atletas vuelven cada temporada u Olimpiadas más fuertes que antes. Ellos aprenden nuevos movimientos y técnicas para mantenerse a la vanguardia, usted también debería hacerlo.

Sugiere un presupuesto de entrenamiento y desarrolla un plan para aprender nuevas habilidades ligadas a las metas estratégicas de la organización. Si eres completamente rechazado, considera las implicaciones. Brevemente. Después toma acciones en tu propio nombre.

• Adquiere la responsabilidad para tu crecimiento profesional.
• Desempeña proyectos pro bono para construir habilidades
• Investiga temas en internet
• Asiste a talleres gratis de proveedores y organizaciones
• Participa en eventos de asociación de antiguos alumnos
• Ve DVD´s
• Lee libros con nuevos temas

Es todo un gran reto aplicar estas recomendaciones por ti mismo, contrata a un coach o entrenador para que te lleve por el camino correcto hacia adelante. Los mejores atletas tienen entrenadores, que sólo se suma a su destreza. Cuando los escultores de cuerpo trabajan sus músculos, ellos flexionan con un propósito. Tú puedes hacer lo mismo para evocar a tu guerrero interno coherente con tu personalidad y motivaciones únicas.

Por Faculty American Management Association

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