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Es muy importante tratar el tema del recurso financiero para los emprendedores, porque, de manera recurrente, en la inmensa mayoría de las encuestas en cualquier parte del mundo, se menciona que el principal problema de los nuevos emprendimientos en escala global es el acceso al financiamiento en cualquiera de sus diferentes formas.

Sin embargo, existe un círculo vicioso de acusaciones mutuas entre los oferentes y demandantes de los recursos financieros. Los emprendedores acusan a los fondeadores, su exigente nivel de términos, condiciones y garantías requeridas, y estos últimos acusan la falta de precisión en la información de los emprendimientos, los altos costos que se generan al analizar la viabilidad de estos proyectos, ausencia de condiciones de seguridad, carencia de experiencia y suficiencia del marco regulatorio, entre otras limitantes.

México no es la excepción en el concierto mundial. Una encuesta reciente indica que el sesenta por ciento de los emprendedores califica como “difícil” el acceso al financiamiento en este país. Sin embargo, también encontró que existe una percepción de mayor número y diversidad de fuentes de recursos, que van desde numerosas alternativas de micro-financiamiento hasta diferentes esquemas de Capital Privado (Private Equity); también la existencia de diferentes iniciativas como Programas de Incubadoras, hasta Programas piloto de financiamiento al Emprendedor.

Habría que preguntarnos, ¿dónde están esos nuevos vehículos?, ¿son accesibles?, ¿son suficientes?, entonces ¿se está facilitando el apoyo financiero al emprendimiento?

Antes de responder a cada una de esas preguntas, tenemos que ubicarnos en el contexto financiero del ambiente del emprendimiento.

Comúnmente estas etapas se identifican como:

Etapa 1. Evaluación inicial del proyecto y Arranque (semilla o startup), que es la fase en donde se genera la idea, el producto, el inicio de la producción y venta, caracterizándose por concluir cuando el emprendimiento supera el punto de equilibrio financiero y puede empezar a generar utilidades. A esta etapa se le conoce como el “Valle de la Muerte”, porque es la primera gran prueba de rendimiento económico del proyecto y, por lo tanto, se le considera como “Zona de Riesgo”.

Etapa 2. Temprana o Prospección (Venture), se identifica generalmente con la ampliación del número de clientes y/o el volumen de ventas.

Etapa 3. Crecimiento (Growth), se presenta usualmente cuando se amplía el número del personal, capacidad de producción y/o la cobertura geográfica. En esta etapa el proyecto es más atractivo y se conoce como la “Zona de Oportunidades”.

Etapa 4. Expansión o graduación hacia “Gran Empresa”, se visualiza cuando se alcanza la etapa de madurez con un determinado volumen de operaciones y multiniveles.

Etapa 5. Consolidación, cuando se alcanza un cierto grado de institucionalización.
En cada una de estas etapas es típico encontrar que los emprendedores que buscan recursos financieros acuden a diferentes instancias de fuentes de financiamiento.

En su forma más tradicional, en etapas tempranas, es común que se utilicen recursos propios y adicionalmente, para apoyar la continuidad de la incubación, se recurra a recursos de amigos, la familia o de terceros, que podemos identificar como inversionistas “ángeles”, estímulos del sector público o inclusive recursos canalizados a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONG ́s).

Conforme los proyectos se van convirtiendo en una realidad, van tomando experiencia, generando flujos financieros y demostrando que cuentan con la suficiente solvencia moral y económica. Empiezan a ser elegibles de crédito de parte de los Intermediarios Financieros No Bancarios (IFNB) y los bancos.

Estos recursos permiten la aceleración del crecimiento de los negocios, hasta que, dependiendo de su potencial y determinados requisitos, llegan a ser susceptibles de participar en los mercados de capital.

Afortunadamente, en años recientes, en adición a estos mecanismos tradicionales, se han desarrollado nuevos esquemas que están conformando un nuevo ecosistema de financiamiento altamente innovador, como las redes de incubadoras y aceleradoras, el apoyo directo de las Grandes Empresas para el desarrollo de nuevos proveedores, Fondos de Capital de Riesgo y hasta plataformas que buscan proyectos y operan con alcance global a través de internet.
En vista de que existe una idea clara del camino lógico para la obtención de recursos financieros en cada etapa del emprendimiento, ¿por qué tanto en México, como en el mundo, pareciera que el principal reto al que se enfrentan los emprendedores y los pequeños emprendimientos es el acceso limitado a las fuentes de financiamiento?

Una respuesta común en todo el mundo, independientemente de la ausencia o disponibilidad de esquemas de financiamiento, es la elevada tasa de mortandad de los emprendimientos y por lo cual:

➢ Los recursos de crédito provenientes de los Intermediarios Financieros están fuertemente basados en garantías propias de crédito o adicionales al mismo, o

➢ Los recursos de capital provenientes de fondos de inversión son más selectivos; participan más activamente en la etapa de crecimiento y mucho menos en las etapas iniciales o tempranas.
Esto indica la necesidad de establecer y fomentar el fortalecimiento de esquemas de apoyo creativos a los nuevos emprendimientos.

Situación actual en México

Existe evidencia de que la dinámica empresarial, medida a través de las tasas de creación y sobrevivencia de empresas en Argentina, Brasil, Colombia y México en relación con países europeos, presenta profundas diferencias. México tiene tasas de creación de empresas más altas que Argentina, Brasil y la mayoría de los países europeos. Sin embargo, la tasa de sobrevivencia de estas empresas en México se encuentra por debajo de los otros países de la región, lo que indica un ambiente empresarial con facilidad de entrada, pero mayor dificultad de sobrevivencia a mediano plazo.

Por ello, para efectos de apoyo de parte del sector financiero, los negocios probados y que cuentan con mayor antigüedad son más apetecibles que los nuevos emprendimientos. Los datos a continuación dan razón de ello:

• “8 de cada 10 nuevas empresas desaparecen en un lapso no mayor a 2 años”.
• La longevidad es relevante. “Entre mayor tamaño, mayor antigüedad de las empresas; así, en la gran empresa el 59.85% cuenta con más de 15 años de antigüedad, y el porcentaje va disminuyendo; en la mediana empresa es el 58.72%, en la pequeña empresa es el 39.07% y en la microempresa es el 35.81%. Lo anterior indica claramente que la micro y pequeña empresa es la que tiende en mayor porcentaje a desaparecer”.

• Según lo expresado por el Director del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE) “…de cada seis empresas familiares en la primera generación, únicamente pasan dos a la segunda y sólo una a la tercera generación”.

Entonces, si es muy alta la incertidumbre de éxito, ¿existen alternativas reales para financiar a los emprendedores? No se puede generalizar la respuesta, ya que depende de múltiples factores; algunos de ellos tienen que ver con el emprendimiento mismo y otros tienen que ver con quienes aportan los recursos.

En el caso del emprendimiento, es sumamente relevante:
1. El tamaño del proyecto,
2. El tipo de producto,
3. La certidumbre del mercado y
4. La experiencia previa de los emprendedores.

Por ejemplo, tomando como referencia el tamaño del proyecto, la disponibilidad de recursos financieros para micronegocios o para grandes empresas tiende a ser importante, pero aun así, con características muy particulares y en ocasiones inconvenientes.

o En micronegocios se cuenta con alternativas que van desde las tarjetas de crédito hasta esquemas de microcréditos individuales o colectivos. No obstante, en estas alternativas los costos tienden a ser muy altos.
o En los grandes emprendimientos, se cuenta con la atención de las áreas bancarias empresariales o corporativas, así como la participación activa de diversos fondos de Capital de Riesgo, ya que para estas entidades el “tamaño de la operación, sí importa”. Sin embargo, por el mismo nivel de riesgo, estas opciones son sumamente selectivas.

o El mayor reto es aún para los pequeños y medianos emprendimientos, ya que la posibilidad de obtención de recursos en estos mercados está generalmente condicionada a términos de colateral, tales como avales, bienes inmuebles y garantías de la Banca de Desarrollo.

2. Por otro lado, existen otros factores que tienen que ver con la contraparte, es decir,
1. El apetito por la toma de riesgos de los fondeadores,
2. El número y variedad de vehículos de apoyo,
3. crédito o inversión,
4. La disponibilidad de recursos financieros en los mercados,
5. El interés por el emprendimiento en un determinado giro o sector económico.
6.
Por ejemplo, tomando como referencia el nivel de apetito de riesgo por parte de los fondeadores, podemos observar que el volumen de crédito al sector privado, como porcentaje del Producto Interno Bruto, ha crecido de forma “significativa” los últimos años, para llegar a ser del 27% al cierre del ejercicio 2012 .
a. En 1994 era del 38%, es decir, relativamente hablando, ahora es evidentemente menor.

b. El 27% de México, al año 2012, está integrado por financiamiento bancario con relación al PIB de 15%, integrado este último por el destinado a Empresas (8%), Vivienda (3%) y Consumo (4%). Es decir, el crédito comercial dispuesto para actividades empresariales es finalmente menor al 10% del PIB. Por último, pero no menos importante, la tendencia de crecimiento del financiamiento en 2012 fue del 9.1% en Empresas, 10.3% en Vivienda y 18.6% en Consumo. Es decir, el crecimiento del crédito comercial es menos de la mitad de lo que crece el crédito al consumo.

c. En términos internacionales, el nivel de México es muy reducido en comparación con los niveles de crédito al sector privado que presentan países desarrollados como EE.UU. (193%) y Japón (176%), o países BRICS como China (133%), Brasil (68%), India (51%) o países latinoamericanos en vías de desarrollo, como Chile (73%).

Los datos anteriores dan razón a la preocupación existente en este país por fomentar la “inclusión financiera”, ya que los niveles de penetración de los servicios formales de intermediación financiera en México son bajos.

Tomando en consideración que el financiamiento a los negocios establecidos es bajo y que los nuevos emprendimientos presentan más riesgos que el crédito a los negocios establecidos, el escenario para el emprendimiento no resulta muy halagador.

De hecho, salvo muy pocas excepciones, la Banca requiere de una antigüedad mínima del negocio de 2 años para considerar el estudio de una línea de crédito, ya que requiere que el empresario compruebe:

1. Conocimiento de su negocio y sus necesidades.
2. Formalidad, profesionalización y profesionalismo para estructurar y documentar la operación.
3. Plan de Negocios, proyecciones, presupuestos, revelación de la información y calidad de la información.
4. Madurez y realismo para medir el riesgo.
5. Garantías.

Adicionalmente la Banca comercial argumenta que el riesgo de crédito comercial es muy alto, porque no existen las condiciones de seguridad jurídica para una realización expedita de la cobranza y ejecución de las garantías.

Los argumentos anteriores fortalecen la necesidad de llevar a cabo una reforma estructural que incentive la fluidez del otorgamiento de crédito y su recuperación.

Notas de : Ing. José Enrique Tellaeche Torres Director General Tellaeche Consultores, S.C.

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