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La competencia económica es la rivalidad que se genera entre empresas que contienden en un mercado para vender sus bienes o servicios.

La libre concurrencia es la posibilidad que tienen las empresas para tener un negocio y competir en el mercado, en las mismas condiciones que las demás.

Estos conceptos se conocen en conjunto como “el proceso de competencia y libre concurrencia”.

En este proceso las empresas toman decisiones de negocios, aplican estrategias comerciales y realizan acciones para hacerse más eficientes, reducir sus costos, aumentar sus ganancias y colocarse cada vez mejor en el mercado. El resultado de estas actividades es normalmente benéfico para el mercado y los consumidores, puesto que las empresas se esfuerzan por ofrecer mejor calidad, innovación y precios.

Sin embargo, existen acuerdos y decisiones unilaterales de negocios, que en lugar de causar un efecto positivo, tienen el objeto o el efecto de restringir el proceso de competencia y libre concurrencia para proteger o extender posiciones en un mercado, y que resultan en perjuicios para otras empresas y el consumidor. Estas conductas se conocen como “prácticas monopólicas”.

Cabe precisar que la Ley Federal de Competencia Económica (LFCE) no prohíbe ni castiga conductas de las empresas que resultan de manera natural del proceso de competencia y libre concurrencia, sino sólo aquellas que se consideran prácticas monopólicas.

Notas de la Secretaría de Economía.

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