Etiquetas

, ,

La guerra en el mundo la realizan los jóvenes. La edad, o el rango de edad de los militares que combaten en las guerras está entre los 20 y 23 años.
En los procesos económicos mundiales, en años anteriores se ha considerado como un recurso para generar un balance de flujos de paises y aumentar el mercado interno y el consumo, la generación de guerras. Entre ellas podríamos hablar de muchas de ellas, o de casi todas…
Permítanme mencionar algunos conceptos relacionados con la guerra, cualquier guerrra, sobre los temas de la juventud.

El absurdo de la Guerra

El número de militares en el mundo es 2 veces superior al de médicos, enfermeras y maestros juntos. En los países en vías de desarrollo hay 1 soldado por cada 250 habitantes, mientras que sólo hay un médico por cada 3,700 habitantes. Sólo uno de cada 3 gobiernos gasta tanto en conservar la salud de sus ciudadanos como en protegerse de ataques armados. El Tercer Mundo, gasta 5 veces más en importar armas que en maquinaria agrícola. Colocar 1 mina antipersona cuesta 3dls., suprimirla, de 500 a 1,000 Dlls. Más de 300,000 niños menores de 18 años participan en los actuales conflictos armados.

La amenaza de la Guerra

Contrastes escandalosos: Afganistán con 90% de analfabetismo y Mauritania donde la proporción de médicos por habitante es de 1 a 40,000; por otro lado, países como Alemania Occidental con una proporción de 1 médico por 724 habitantes y Suecia donde el analfabetismo no existe.

Hoy día, hay 800 millones de hombres que no pueden llevar una alimentación adecuada. La historia nos enseña que las guerras producen hambre, al igual que el hambre de las masas produce guerras.

Todavía existen 10,000 bases nucleares estratégicas con una fuerza destructiva igual a 1 millón de bombas atómicas como la estallada en Hiroshima. Y la inversión que el mundo hace en armas nucleares sólo explica el 20% de la inversión total en armamento.

“La familia humana ha llegado en su proceso de madurez, a un momento de suprema crisis” (Gaudium et Spes 77)

La Guerra es una LOCURA

Significa muerte, dolor, rencor, ruina, desolación.

Se han llegado a adjetivar algunas guerras como guerras “santas”. Y para justificar el calificativo se dice que se declaran para preservar los ideales de la democracia, del progreso, de la libertad.

El resorte que usan las guerras como justificador es el mito nacionalista, y muchas veces ese nacionalismo degenera en un narcisismo colectivo controlado por un pequeño grupo de poder cuya motivación es la codicia.

Es así como la guerra, que en su núcleo más profundo es irracionalidad, se maquilla de humanismo
La carrera armamentista.

Relaciones internacionales basadas en miedo y en histeria colectiva.

Es una competencia salvaje que no cumple las seguridades que promete.

Constituye una injusticia, porque usan recursos económicos en la fabricación de armamentos, mientras que millones de hombres mueren de hambre y viven en el subdesarrollo.

Da origen al comercio de armas, el cual no conoce fonteras ideológicas.

La disuasión

La carrera armamentista se justifica con el argumento de la disuasión: “Me armo para superar la capacidad bélica de mi adversario y desalentar así cualquier proyecto que abrigara de declararme la guerra”.

La paz depende del principio fundamental de la mutua confianza.

Algunas posturas antiguas de la Iglesia

La Iglesia ha sostenido que existen “guerras justas” cuando cumplen las siguientes condiciones:
-Que sean declaradas por la autoridad legítima.
-Que la causa por la que se luche sea una causa justa.
-Que se hayan agotado antes todos los medios pacíficos.
Que los fines y medios que se utilicen sean justos.
-Que se dé una cierta proporcionalidad entre el bien buscado y el mal que de la guerra pudiera derivarse.

No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón

• La raíz más profunda de la lucha contra el terrorismo se llama perdón y éste toca el corazón humano.
• El perdón es una opción del corazón que va en contra el instinto de devolver mal por mal.
• El perdón no es inhibirse ante las legítimas exigencias del orden violado. El perdón y la justicia no son excluyentes, son los dos pilares de la paz.
• El primero cura heridas y restablece las relaciones rotas, y la segunda garantiza el respeto, deberes y derechos.

Conclusión personal:

Me gustaría como conclusión hacer una pregunta: ¿ Ante la justificación económica, el incremento de flujo y el desarrollo del mercado interno de un país, vale realmente la pena una guerra o será posible asignar los recursos a la búsqueda del emprender a favor del hombre?

Anuncios