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Cursos de salvamento y primeros auxilios, programas contra el tabaquismo, seminarios contra el estrés y la depresión, asesoramiento personalizado en prevención de enfermedades, cursos de ergonomía, gestión de la fatiga, promoción de actividades físicas… Estas propuestas forman parte de la oferta que algunas organizaciones ya proporcionan a sus empleados para cuidar cuerpo y mente.

Son las conocidas como “empresas saludables”, un fenómeno muy arraigado en países como Estados Unidos, que fomentan el ejercicio físico, la nutrición sana y el descanso de sus trabajadores mediante programas integrados.

A medio y largo plazo, estas políticas repercuten de manera muy positiva en la empresa: se reduce el absentismo, se mejora la productividad y el clima laboral, y se consigue unos empleados más comprometidos, motivados, implicados y satisfechos.

Los empleados deben implicarse

Según los autores, la clave para considerar a una organización realmente saludable radica en su capacidad para promover un cambio de actitud de los trabajadores, de tal manera que se impliquen al máximo en estas iniciativas saludables.

La dirección juega un papel determinante en el impulso de estos programas de salud, que se deben incluir en el plan estratégico de la empresa. La aplicación de un enfoque holístico y transversal que implique a las diferentes áreas de la compañía es una de las claves de su éxito.

Por ejemplo, las iniciativas de la compañía ferroviaria Union Pacific incluyen programas de prevención de tabaquismo, alcoholismo y estrés, actividades deportivas gratuitas, máquinas expendedores de alimentos saludables en los comedores y novedosos programas de prevención y gestión de la fatiga. Sus 50.000 empleados también participan en encuentros de seguridad laboral y acuden a debates sobre hábitos de vida sana.

Algo similar sucede en la multinacional Texas Instruments, donde se han propuesto cumplir un ambicioso objetivo: “cero desperdicios, cero lesiones, cero enfermedades”. En 2005 comenzaron a implantar una serie de programas de bienestar para sus 30.000 empleados y sus familiares, que incluyen clubs de senderismo, control de sobrepeso de los trabajadores, planes contra el tabaquismo, asesoramiento nutricional y venta de comida saludable.

Como detalla el estudio, otras empresas como GSK, Caterpillar, Johnson & Johnson, IBM, GE Energy, JP Morgan, Dow Chemical, Dell, 3M o la NASA también destacan por su compromiso y buenas prácticas en la promoción de la salud de sus plantillas. Además, todas ellas cuentan con sistemas de medición para seguir y evaluar los distintos programas que aplican.

Acciones puntuales en España

La promoción de políticas empresariales de vida saludable es menor en España, en parte por la cobertura sanitaria pública de la Seguridad Social.

Aunque de un tiempo a esta parte algunas empresas españolas realizan acciones puntuales en el ámbito de la salud de sus plantillas, en la mayoría de los casos no aplican una estrategia global a la cuestión. Por supuesto, existen excepciones muy relevantes, como el Grupo Mahou-San Miguel, una de las compañías pioneras en este terreno.

La mayoría de los programas de bienestar y salud aplicados por las compañías en España se enfocan desde el ámbito de la prevención de riesgos laborales, aunque, como detalla el informe, los horizontes de estas estrategias tienden a ampliarse cada vez más.

El estudio demuestra que la prevención funciona a medio y largo plazo, y que estas acciones influyen en la buena marcha de la empresa. Pero queda mucho camino por recorrer y numerosos aspectos que mejorar.

Desafíos a la vuelta de la esquina

Uno de los grandes retos que deberán afrontar las empresas saludables es el envejecimiento de las plantillas, que obligará a incluir en las políticas de salud las patologías propias de una plantilla de mayor edad, así como el ajuste de los programas de entrenamiento y nutrición.

Además, las empresas multinacionales tendrán que ajustar sus estrategias de vida saludable a las necesidades y características de las sociedades en las que operan, en especial cuando están presentes en países en desarrollo.

La información y la formación de los empleados, la colaboración de los sindicatos, las políticas de conciliación y la racionalización de horarios son algunos de los aspectos que los directivos deben tener en mente a la hora de trazar sus planes estratégicos de promoción de la salud. Solo así podrán implicar y promover un cambio de actitud en los empleados.

Notas de García Lombardía

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