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III. ÁMBITO AUTÉNTICO DE LA CREATIVIDAD

CREATIVIDAD Y PERSONA

La verdadera creatividad, en la empresa, se relaciona más con las personas que con la fabricación de productos o el ofrecimiento de servicios. Un ejemplo nos puede servir para ilustrar esta afirmación: el minero creativo es aquel que sabe anticipar dónde está la veta de riqueza de una mina, y es creativo porque ve lo que otros no pueden ver. Esta capacidad de anticipación es muy útil y remunerativa cuando se aplica al ámbito de los productos y servicios, pero su mejor uso se presenta cuando se aplica a la persona, que es lo más rico del mundo y posee muchas vetas qué descubrir. Lo que tiene muchas posibilidades de novedad es precisamente la persona, y justamente en este terreno solemos ser poco creativos, esto es, en nuestra relación con las personas, sean subordinados, jefes o colegas nuestros.

La creatividad, en sentido estricto, es el descubrimiento y desarrollo de cualidades personales ignoradas por la propia persona y hasta ese momento no explotadas.

Así, la creatividad tiene un fuerte ingrediente de reflexión: es preciso examinarnos para ver de qué somos capaces, cómo podemos desarrollar esa semilla de potencialidad que hay en nosotros y, por supuesto, en aquellas personas con las cuales convivimos, sea a título de jefe, de empleado, de hijo, de esposo o de esposa.

Ahora bien, aquí es necesario sobre todo estar prevenido contra una idea que sería una falacia si se tuviera la pretensión de aplicarla al desarrollo de la creatividad de las personas: «lo que no se puede contar no cuenta». En realidad, no es posible medir o contabilizar el desarrollo de la persona, y no obstante, si hay algo verdaderamente valioso en la empresa, es precisamente el valor agregado que las personas pueden alcanzar. Para ver esto con claridad, es necesario comprender que hay valores más valiosos todavía que los valores económicos agregados.

Debemos buscar en nuestros colegas cualidades que sean superiores a las nuestras. Esto requiere, además de creatividad, humildad para reconocer que hay colegas nuestros que, en algunos aspectos, tienen más valor que nosotros. La otra posibilidad consiste en apoyarnos únicamente en los defectos visibles y patentes de nuestros colegas, pero esto no conduciría más que a la derrota de todos.

Otro aspecto, más importante aún, relacionado con la creatividad respecto a las personas, es descubrir en nuestros subordinados cualidades que, de ser desarrolladas adecuadamente, los convertirían en nuestros jefes. Además de creatividad, esto requiere de nuestra parte arrojo, valentía, coraje para descubrir en nuestros subordinados aquellas cualidades que están en germen o en potencia, y cuyo desarrollo implica la posibilidad de que nuestro subordinado pudiera ser, en un momento dado, nuestro propio jefe.

La creatividad equivale, hasta cierto punto, a la anticipación. Baltazar Gracián recomendaba a los gobernantes de su tiempo «no esperar hasta que el sol se ponga», porque el sol que se pone a la vista de todos es vergonzoso. Los soles inteligentes, decía Gracián, antes del ocaso se cubren de unas cuantas nubecillas para ocultar su caída. Pues bien: hay que saber anticiparse, teniendo el pleno convencimiento de que nuestra vida tiene un ocaso, y que es preciso prepararlo.

CREATIVIDAD Y CONSTANCIA

Debemos procurar la creatividad del director constante que da pequeños golpes maestros, y que realiza pequeñas acciones continuas de mejora en la persona y en el trabajo. De hecho, la creatividad avanza mediante pasos pequeños, de manera que el director debe conjuntar dos cualidades muy difíciles de unir: la creatividad y la constancia. No basta con tener una idea al mes: hay que tener muchas ideas durante el día y ser constantes en su realización.

Acerca de las personas que tienen mucha creatividad, que son «genios», pero que tienen poca constancia, no se sabe qué van a lograr o cómo van a terminar, nadie puede seguirles porque no saben a dónde irán. La creatividad del genio consiste precisamente en saber inducir la creatividad en un equipo de trabajo, y esto requiere constancia diaria. No se confunda la creatividad con el capricho.

El trabajo en equipo es, sin duda, el cauce más eficaz de la creatividad, y para que haya trabajo en equipo se requieren dos condiciones: primera, libertad de expresión; segunda, que ninguno tenga intención de prevalecer. En efecto, conforme se permite que los demás se expresen libremente, sin temor a ser callados u opacados, se llega al cauce de la creatividad fructífera.

Autor: Carlos Llano Cifuentes

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