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Como una gran cantidad de beneficios que la sociedad heredó de la guerras, la actividad logística es una de esas prácticas vitales muy útiles durante las campañas militares. Imagínese este escenario de la Segunda Guerra Mundial: seis mil quinientas embarcaciones y vehículos de desembarco, que a su vez transportaban doscientos mil vehículos terrestres y seiscientas mil toneladas de armas, alimentos y medicinas; todo esto debería desplazarse en tan sólo las primeras tres semanas de intensa actividad.

Este fue el escenario al que se enfrentaron los militares que diseñaron la estrategia logística para llevar a cabo el desembarco de Normandía. Por si esto no fuera suficientemente complejo, también había que organizar las actividades de once mil bombarderos que en tan sólo 90 días realizaron 200 mil vuelos lanzando más de 195 mil toneladas de bombas sobre las instalaciones alemanas que ocupaban territorio francés.

¿Quiénes fueron los hombres y las mujeres capaces de diseñar, planear y dar seguimiento a estas operaciones? ¿Qué tipo de habilidades desarrollaron y perfeccionaron estas personas en el campo de batalla?

Profesionales del movimiento

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, estos profesionales de la movilización masiva de personas y equipo, no tendrían la oportunidad de practicar estas “mega estrategias logísticas” contra el factor tiempo, ahora el ejército norteamericano construía y establecía bases en puntos estratégicos del antiguo continente, asegurando así una presencia permanente en puntos clave. El asunto de la movilización quedaría resuelto por algunos años, la OTAN vendría a resolver algunos de estos problemas con destacamentos establecidos de forma permanente.

Al regresar a los Estados Unidos, las grandes empresas petroleras, Shell, Exxon; las manufactureras, General Motors y General Electric, las de servicio, como SEARS, y las proveedoras de energía eléctrica, gas y agua potable, entre muchas otras, recurrieron al talento de estas personas para que les ayudaran en la planeación de la transportación de sus materias primas, personal y producto terminado. Todo esto con la finalidad de llegar al mercado lo antes posible, con la cantidad necesaria de producto y en las condiciones adecuadas.

Plataforma del comercio electrónico.

Así fue, más o menos, el renacimiento de la disciplina moderna que ahora conocemos como logística; hoy en día esta es una industria que hace que las economías modernas puedan responder a las exigentes necesidades del mercado.

Imagínese tan sólo como serían las relaciones comerciales si no existieran los servicios internacionales de mensajería: FedEx, DHL y UPS. Seguramente negocios como las ventas por catálogo y mucho menos el comercio electrónico, fueran posibles sin estas herramientas de la logística moderna.

Todos aquellos que venden productos tangibles, desde los fabricantes hasta los comercializadores, requieren de un apoyo logístico en sus operaciones. Ahora que estamos tan acostumbrados al tema de la globalización, se ha puesto a pensar todo lo que se requiere para que usted pueda adquirir una buena botella de vino español, comprar pescado noruego y condimentos japoneses en la tienda de la esquina.

Asistir a un supermercado de este tipo, de alguna manera es observar el resultado de una compleja red de estrategias logísticas que involucran transportación internacional, multimodal (utilizando varios medios: terrestres, marítimos y aéreos) y almacenaje especializado; todo esto para que usted y yo podamos gozar de excelentes productos.

Notas de Daniel García O.

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