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Se han determinado cuatro dominios de la inteligencia emocional divididos en 2 dominios de competencia personal y 2 dominios de competencia social y dieciocho competencias que se desprenden de ellos.
Las competencias de la inteligencia emocional no son cualidades innatas, sino habilidades aprendidas, cada una de las cuales aporta una herramienta básica que potencia la eficacia de los líderes.

1. Dominios de competencia personal:
Determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos.
Conciencia de uno mismo
Competencias asociadas: 1. Conciencia emocional de uno mismo 2. Valoración adecuada de uno mismo 3. Confianza en uno mismo
Autogestión
Competencias asociadas: 4. Autocontrol emocional
5. Transparencia 6. Adaptabilidad 7. Logro 8. Iniciativa
9. Optimismo.

2. Dominios de la competencias social:
Determinan el modo en el que nos relacionamos con los demás.
Conciencia Social
Competencias asociadas: 10. Empatía
11. Conciencia de la organización 12. Servicio
Gestión de las relaciones
Competencias Asociadas: 13. Liderazgo inspirado
14. Influencia 15. Desarrollo de los demás 16. Catalizar el cambio 17. Gestión de conflictos 18. Trabajo en equipo y colaboración

El repertorio del liderazgo
Existen seis estilos de liderazgo. Los primeros cuatro alientan la resonancia y los otros dos, si bien son útiles en situaciones bien concretas deben ser usados con cuidado ya que pertenecen al estilo disonante. Para los autores, los mejores y más eficaces líderes son aquellos que pueden hacer uso con flexibilidad de las seis modalidades diferentes de liderazgo y que pueden pasar de uno a otro estilo en función de las circunstancias que se presentan. Cada uno de ellos alienta a la resonancia de manera diferente, se asientan sobre competencias particulares, y generan un impacto distinto sobre el clima. Por ello resulta apropiado utilizarlos dependiendo de la situación a resolver.

Estilos resonantes:
1. Visionario
2. Coaching
3. Afiliativo
4. Democrático
Estilos disonantes:
5. Timonel
6. Autoritario

Convertirse en un líder resonante
La inteligencia emocional posee un importante componente genético, y otro adquirido. Por lo tanto si bien las personas podemos diferir en el nivel de partida de desarrollo de esas habilidades todos podemos aprender a mejorarlas. No obstante para ello se requiere de esfuerzo, motivación y compromiso.
El desarrollo de las habilidades del liderazgo requiere de un tipo de aprendizaje diferente del que precisa el cerebro pensante, porque la reeducación del cerebro emocional necesita de mucha práctica y mucha repetición. El modelo de aprendizaje que proponen los autores es el de aprendizaje autodirigido desarrollado por Richard Boyatzis y atraviesa cinco fases diferentes que se denominan «descubrimientos».
Cada descubrimiento sirve para efectuar cambios necesarios en las dieciocho competencias de la inteligencia emocional antes descritas.
Primero:
Tomar conciencia de la visión ideal de sí mismo, conectar con los propios sueños. La respuesta a la pregunta ¿Quién quiero ser?
Segundo:
Descubrir quién está siendo uno ahora. Responder a la pregunta ¿Quién soy yo? Detectar cuáles son sus fortalezas y debilidades, cómo lo ven los demás y cuales son sus creencias más profundas.
Tercero:
Elaborar una agenda detallada de aprendizaje que sirva para desarrollar las fortalezas y corregir las debilidades. Establecer objetivos basados en las fortalezas.
Cuarto:
Ejercitar las nuevas habilidades de liderazgo.
Quinto:
Ser consciente que para poder llevar a cabo las acciones de las cuatro fases anteriores necesitamos de los demás y en se sentido desarrollar relaciones personales de apoyo social que posibiliten el cambio.

Notas de Goleman, Boyatzis y McKee

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