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Al hablar del tema de perseverancia y tenacidad, desde luego tendremos que comentar el video de Dick y Rick Hoyt.

Estos nombres tal vez no nos digan mucho; pero es la emotiva historia que nos muestra cómo el padre participa junto con su hijo en un triatlón. El único detalle es que su hijo tiene una discapacidad y debe de cargarlo en cada tramo de la competencia.

Siento prudente, contarle más de este maravilloso equipo para que nos sirva de ejemplo de que cuando queremos: podemos. El equipo Hoyt integrado por padre e hijo de Massachussets, compiten juntos en maratones, triatlones y otros desafíos físicos. Rick tiene una discapacidad adquirida al momento de nacer por falta de oxígeno a su cerebro ya que su cordón umbilical se enredó de su cuello lo que le originó una parálisis cerebral. Dick lo lleva en una silla especial acoplada al frente de su bicicleta, lo jala en un bote especial cuando ellos nadan y lo empuja en una silla de ruedas adaptada cuando ellos corren.

Gracias a sus padres, que ignoraron el diagnóstico de los médicos que indicaron que él se mantendría en un estado vegetativo y a los ingenieros de la Universidad Tufts, que reconocieron que su sentido del humor indicaba inteligencia, a la edad de 12 años, Rick fue capaz de aprender a usar una computadora especial para comunicarse, usando movimientos de su cabeza. Las primeras palabras que él logró escribir fueron ¡Vamos Bruins!, que es el nombre de batalla del equipo de la universidad; es entonces que la familia comprendió que era un fanático de los deportes.

Ellos entraron a su primera carrera en 1977, una carrera benéfica de 5 millas para un jugador de Lacrosse lesionado que fue compañero de escuela de Rick. Al término de la carrera, Rick comentó que cuando cruzó la línea de meta no se había sentido discapacitado y por el contrario, se sentía el hombre más poderoso sobre la tierra. Esto fue lo que llenó de energía a su padre para continuar inscribiéndose y participando en competiciones atléticas.

Dick es un Teniente Coronel retirado de la Fuerza Armada de los Estados Unidos en la Guardia Nacional Aérea. Rick logró un grado académico en la Universidad de Boston en Educación Especial y ahora trabaja en el Colegio de Boston. Ellos continúan compitiendo en carreras y además son oradores motivacionales.

Hasta junio del 2005, el equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 triatlones (6 de los cuales fueron tipo Ironman), 20 duatlones y 64 maratones (incluyendo consecutivamente 24 maratones de Boston). Ellos además han manejado bicicleta y corrido a lo largo de los Estados Unidos en 1992 una jornada de 3,775 millas en un tiempo de 45 días.
Cuando en una ocasión se le preguntó a Rick qué cosa desearía darle a su padre, el respondió: “La cosa que yo más quiero es que mi padre se siente en la silla y yo pueda empujarlo”.

Se cuenta que el padre sufrió un inicio de infarto cardíaco que lo llevó al hospital para observación. Los médicos analizaron los daños y reacciones del corazón y le comentaron al padre que debido a su excelente condición física, el corazón estaba vigoroso y no tendría problemas para continuar con sus eventos deportivos.

Podríamos considerar que se devolvió el “favor” del hijo al padre, ya que el padre le brinda la capacidad de sentirse superior a pesar de sus condiciones y el hijo al poderle salvar la vida a su padre por haberse mantenido en constante ejercicio.

Ejemplos como este son muchos, de una u otra forma podemos darnos cuenta de la bondad, el sacrificio y satisfacción de la misión cumplida en la vida al hacer cosas extraordinarias. No estaban obligados a realizarlo; pero esa es la gran diferencia entre las personas con éxito: “se comprometen y hacen más de lo que se les pide”.

Es necesario hacer una reflexión y ponernos a ver si en esta vida sólo hago lo necesario, o quizás, estoy haciendo menos de lo que debería de hacer. Lo importante es conocer para qué estoy en este mundo y proponerse cada día ser mejor.

Notas de Don Miguel Mayoral Casillas

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