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Cuando las cosas se vuelven difíciles, la sabiduría convencional nos brinda una gran cantidad de recomendaciones gratuitas –e inútiles- incluyendo algunas favoritas como “No hagas olas”, “Juegue a los seguro”, “Refrénese”. En consecuencia, en vez de dar todo nuestro potencial, nos concentramos en reducir las pérdidas.

El deporte nos ofrece un buen terreno para observar cómo las personas juegan con demasiada cautela y a la defensiva cuando se encuentran sometidas a presión. El golfista preocupado ante la posibilidad de perder golpeará la pelota con vacilación, y el tiro resultará demasiado corto. Deseando asegurarse de que el segundo servicio vaya al rectángulo, el tenista sirve con gran cuidado y lo hace demasiado suavemente, justo en la red. Temerosos de fallar, los futbolistas se movían “con demasiado cuidado”. Listos para tirar un penalti, con vacilación e inclinándose hacia atrás, pero cuando su peso se recargaba en la parte posterior de sus cuerpos, sale volando la pelota desde abajo y pierden el control. ¿Falló! Sus grandes temores se convierten en realidad. Jugar con demasiada cautela es peligroso.

De vez en cuando, jugando con cautela, Usted podría realizar un bonito juego; pero en nuestra cultura, que se basa en la acción, estamos rodeados de actuaciones “suficientemente buenas”; Pero se está poniendo de manifiesto que lo “bueno” no es “suficientemente bueno”; El simple hecho de hacer un “buen” trabajo no le dará a usted la ventaja que necesita en el mercado actual de grandes presiones. Lo “suficientemente bueno” apenas lo coloca con el resto del grupo.

En los deportes, la diferencia entre una buena actuación y una gran actuación, frecuentemente se mide en centésimas de segundo. Esta misma línea delgada tiene validez tanto en la empresa como en la Universidad. El factor que diferencia a los grandes ejecutantes de los buenos suele ser el grado de habilidad; en la manera de pensar y actuar cuando están sometidos a presión; y conforme aumenta la presión, aumenta la importancia del juego mental. Los grandes ejecutantes son osados y resueltos; no juegan con cautela ni a la defensiva.

Todos jugamos a la defensiva en algunos momentos de la vida y en determinadas situaciones. Para poder actuar a gran altura Usted necesita tener la capacidad de reconocer sus puntos ciegos y comprender dónde, cuando y cómo deja de correr riesgos o afrontar retos personales.

Jugar a la defensiva tiene raíces tan profundas que muchos lo hacemos automáticamente. Cuando nos hallamos frente a un reto imponente o a una situación difícil, “jugar con mucha cautela” es el mensaje subliminal.

Todos tenemos puntos ciegos, viejos hábitos y brotes de pánico, especialmente cuando nos encontramos sometidos a presión. Tener consciencia de esto es el primer paso para romper el molde y evitar que nos conduzca al fracaso en el futuro. Cuando Usted sale de viaje, si se entera de los barrancos, los obstáculos y las curvas que podrían haberle causado demoras, puede cambiar su ruta y evitar completamente tales obstáculos. El comprenderse a Usted mismo y comprender su manera de pensar cuando está sometido a presión, es un factor crítico para alcanzar el éxito.

Notas de Robert Kriegel

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