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Soy un convencido de que la función de dirección es un arte en sí misma, pero para poder lograrlo es necesario ser experto en todas las tareas y técnicas necesarias para llevar a cabo el arte, como “el Management”. Por ejemplo: Cuando un artista, como pudiera ser un pianista, llega a ejecutar una obra musical, el público en general pudiera o no aceptar su ejecución y podrían o no emocionarse con la interpretación de la pieza musical; sin embargo, el pianista, para realizar la ejecución, tuvo que llegar a ser experto en las técnicas y conocer y saber realmente de armonía, contrapunto, solfeo, entre otras técnicas. Un director, debe de conocer, refiriéndonos al ejemplo anterior, profundamente las técnicas del “Management”, pero no necesariamente obtendrá los éxitos pactados en el tiempo referido en los planes estratégicos ya que depende para ello de las personas. Sin embargo, no debe de considerar de ninguna manera a las personas como un medio para la obtención de los resultados sino como un fin en sí mismas.

Las empresas tienen cuatro objetivos básicos: 1) Generación de utilidades, 2) Sustentabilidad, 3) Responsabilidad Social y 4) Crecimiento de su personal. Las empresas deben de generar, desde luego, lícitamente utilidades y muchas, ya que a través de ellas pueden hacer mucho bien. Deben de buscar el poder mantenerse en el tiempo y esto implica una madurez de los accionistas ya que deberemos propiciar que las empresas subsistan con ellos, por ellos y a pesar de ellos. “Ante la pobreza, la generación de empresas” (Francisco Torres Conde). -Es muy triste saber que el 95% de las PYMES en México cierran antes de la primera generación y del 5% que quedan la mitad no subsiste para la segunda generación.- Las compañías deberán de devolver a la sociedad los activos que tomaron prestada de ella en las mejores condiciones posibles a pesar de haber pagado por su uso (Ej. Agua, aire, otros) y las empresas deberán de preocuparse seriamente porque sus colaboradores puedan crecer como personas.

Las condiciones externas e internas de la empresa y los grandes cambios en el mercado, los ciclos de vida de los productos cada vez más cortos, las exigencias cada vez mayores de los clientes, las relaciones entre los países, la economía local, global y glocal para nuestros productos, hacen que los procesos de cambio sean constantes. “Lo único constante es el cambio, y lo realmente seguro son: la muerte y los impuestos”. Ante esto, la generación del caos dentro de las empresas es un proceso natural y además deberemos de buscarlo y propiciarlo. La permanencia de las empresas dependen seriamente hoy más que nunca de la búsqueda constante y consistente de la innovación y para ello requerimos cambiar, salir de la zona de confort y generar caos, en un buen sentido.

Todas las personas tenemos dos características por el hecho de serlo: libertad y voluntad.

Fuera de situaciones extremas como actos dictatoriales o de prisión, no entiendo que ninguna persona se encuentre laborando en una empresa siendo privada de su libertad y en contra de su voluntad. Ante esta premisa, podríamos definir a la empresa como: “Una suma de voluntades que buscan objetivos individuales y objetivos colectivos”. Es ahí, en donde la dirección debe de tener el talento para dirigir voluntades en aras de los resultados de la empresa.

Es por ello que nos atrevemos a decir que el trabajo de la dirección es: Dirigir Voluntades y Administrar el Caos.

Notas de Pedro Lara V.

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