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Demos ahora un pequeño paseo por la historia ; si sobre la historia de las Revoluciones Industriales y su efecto sobre las empresas y las organizaciones:

En el Siglo XVIII se realizó la invención de las máquinas (Primera Revolución Industrial), y es aquí en donde se inicia el real nacimiento de las empresas en la vida de la humanidad; pero en el Siglo XIX, con la organización Taylorista (Segunda Revolución Industrial), se generan los grandes inventos e inicio de los procesos de manufactura en serie. Sin lugar a duda, el Siglo XX nos ha dejado la Revolución de la Informática (Tercera Revolución Industrial), nuevos materiales y el cambio notable es el concepto de organización horizontal.

Antes de la tercera Revolución Industrial, la relación del mercado estaba principalmente fincada en el hecho de que la demanda es mayor que la oferta, se encuentra rodeada de un entorno inestable y turbulento en donde los ciclos de vida de los productos se acortan significativamente. En los nuevos conceptos de las organizaciones, cada año hay que hacer más cosas con los mismos recursos del año anterior. La única posibilidad de alcanzar los objetivos es distribuir las tareas entre todos los trabajadores delegándoles trabajo y marcando objetivos de mutuo acuerdo, trabajando en una organización por procesos con uno o varios equipos de trabajo en línea horizontal.

Uno de los objetivos de la empresa es la generación e incremento de las utilidades y para ello se enfoca en el servicio al cliente, siendo este, cada vez más egoísta, exigente y caprichoso. El cliente quiere que le conquisten, que le seduzca. Cada cliente es único y hay que tratarlo de forma distinta, con profesionalidad, con humildad y con soluciones concretas. Hay que escucharlo para saber lo que quiere y darle una respuesta rápida y eficaz.

Pero para lograr realmente que las empresas puedan alinear la visión a las necesidades del mercado es muy importante el delegar; y delegar realmente significa el dejar hacer con derecho a equivocarse. Son pocas las organizaciones que permiten o saben delegar. Un colaborador tiene que sentirse capacitado y libre para crear y decidir, deberemos considerar seriamente la forma de dirigir, la forma de trabajar y los conceptos relativos a la lealtad empresarial.

El éxito empresarial depende del liderazgo de la dirección, no depende del entorno ni de la coyuntura económica, ni de otras cosas que son iguales para todos: el petróleo sube para todos, la inflación afecta a todos, las materias primas escasean para todos y los cambios tecnológicos y las crisis afectan a todos.

El valor de los líderes es el valor de los resultados que obtienen (Peter Drucker).

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