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Para comprender porqué la vida del hombre es todas sus dimensiones –incluyendo la actividad empresarial- necesita estar regida y potenciada por la ética, es indispensable conocer el modo de ser del hombre. Esto no es fácil porque quien formula la pregunta es también un hombre, que no se limitará a una observación sobre el exterior sino que forzosamente tiene que hacer una introspección. Por otro lado, el estudio de la ética nos sugerirá aplicar esos conocimientos a nuestra vida, por lo que en ocasiones resulta incómodo y exigente.

Otra particularidad del saber antropológico es la riqueza del ser humano, expresada en la palabra persona. Los hombres tenemos un modo de ser personal, que implica individualidad, inteligencia, voluntad, libertad, pero no como si fuéramos sólo un conjunto de partes, una especie de máquina de la que se engranan las piezas y se estudia cómo funcionan. El ser persona expresa un cierto misterio y un valor inaprehensible en su totalidad. El hombre puede llegar a ser lo que ha decidido ser.

La mayor riqueza de la persona es poseerse a sí misma para darse a otro en el amor, en la amistad, en el servicio. Esta riqueza, difícil de expresar y comprender, no guarda en su destino sólo la muerte; hay algo más allá, pues su misma excelencia reclama la trascendencia, la inmortalidad. La persona está en la existencia por algo trascendente, y por este motivo la vida del hombre es radicalmente distinta de la de los otros seres vivos; su existencia tiene un sentido trascendente, es decir, el hombre no vino a la existencia sólo a estar ahí, ni siquiera para ser útil, para trabajar, para tener riquezas, sino que vive para alcanzar su propia perfección (en la cual encuentra la felicidad), y por este motivo trabaja, estudia, busca riquezas…

El hombre es un ser vivo, pero su vida es radicalmente distinta a la de otros seres vivos, puesto que cada hombre hace un proyecto para su vida, libremente busca la felicidad, y necesita de los demás para desarrollarse física y espiritualmente. Para comprender la dimensión humana y trascendente de nuestra vida, necesitamos conocer cómo está constituido el hombre. Para responder a las interrogantes existenciales que todos nos hemos hecho: ¿qué quiero hacer de mi vida?, ¿qué sentido tiene mi existencia?, es necesario primero preguntarse ¿cómo soy? Y ¿ quien soy?. Sólo así se pueden encauzar a un mismo fin y de modo coherente, trabajo, estudio, relaciones humanas…,la vida entera. Para llegar a un ética empresarial que no se limite a una especie de código, sino que empape toda su actividad, es necesario que el empresario y los miembros de la empresa sepan qué es el hombre.

Si la vida humana no tiene sentido ¿porqué empeñarse encarnizadamente en vivirla?. Esta cuestión no concierne al ser humano más que por ser un viviente, sólo los vivientes llevan su existencia orientada hacia un sentido: nacer, crecer, se reproducen y mueren. Su existencia es un recorrido: ésta es una propiedad general y común a todos los seres vivos, vegetales y animales. Se van construyendo a partir de un germen inicial, toman del medio exterior los elementos constitutivos de su organismo, siempre en proceso de desarrollo, transformando lo que se toma del exterior (metabolismo). Mientras que la existencia de los seres inorgánicos, de los minerales, está abocado a la pasividad: sufren las leyes del determinismo general (el suyo es un mundo de la no-vida, de degradación hacia un estado mínimo de equilibrio, la entropía), el mundo viviente es sede de actividad, de continuos intercambios con el medio inorgánico.

El ser vivo desarrolla su existencia siguiendo una trayectoria propia de cada especie vegetal o animal. Ahora bien, quien dice trayectoria, dice orientación hacia un término, con etapas específicas. La vida del insecto, que pasa a través de una serie de fases diferenciadas (larva, crisálida, adulto definido), es un ejemplo bien conocido.

Porqué entonces, sabiendo todo esto, en muchas ocasiones nos comportamos con nuestros semejantes como si no fueran personas, pagando sueldos injustos, explotando a las personas, mintiendo, engañando, tratando de obtener ventaja sobre todos y sobre todo. Cómo podemos no hacer nada cuando las mujeres obtienen 30% en promedio menos de ingresos por el mismo trabajo realizado por los hombres? Cómo podemos estar maniatados cuando las mujeres –hijas, esposas y madres- son “atacadas” por su propia familia por el hecho de tener una labor profesional y al mismo tiempo la administración del hogar y la crianza de los hijos? Con qué cara podemos opinar ahora que el problema de la educación de los niños en México es porque las madres no están en el hogar y se encuentran laborando para obtener ingresos económicos, si realmente la educación es una actividad compartida entre los padres (ambos).

Entonces, si el hombre es un ser vivo y tiene un modo de ser persona, entonces también deberá ser justo?….

Algunas notas de Ética de la dirección de Bernardo Fernández.

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