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Se toman decisiones y se realizan acciones en todas las etapas del análisis de una empresa y de sus dimensiones económicas. Se extraen los puntos de vista y se convierten en tareas y asignaciones de trabajo. En toda etapa del análisis deben existir resultados que se puedan medir.

A fin de lograr una efectividad completa hay que integrar el trabajo en un programa de desempeño unificado.

Para dar efectividad a la empresa presente es posible que se requiera un curso de acción específico. Para lograr que el futuro de la empresa sea diferente se puede necesitar una acción diferente. Sin embargo, lo que se hace para dar efectividad a la empresa presente siempre proporciona recursos y moldea el futuro. Lo que se hace para anticipar el futuro inevitablemente afecta a la empresa presente en su política, expectativas, productos y conocimientos. Por lo tanto, las acciones importantes en todas las dimensiones económicas deben adecuarse entre sí. Hay que conciliar los conflictos entre las conclusiones de diferentes análisis. Tiene que existir un equilibrio entre los esfuerzos. De no ser así, un esfuerzo deshace lo que otro ha tratado de lograr. La difícil realidad del presente no debe quedar oculta por el brillo de las promesas del futuro. Pero las dificultades y problemas inherentes a los trabajos para el futuro tampoco deben ser suavizados por las urgencias del presente.

Todo trabajo aprobado debe ser efectuado en el presente. Debe ser realizado con los mismos recursos disponibles en la actualidad: de hombres, conocimientos y dinero; aunque los resultados se esperen de inmediato o en el futuro distante.

En consecuencia, hay que determinar un grupo de decisiones clave para la empresa en todas sus dimensiones. Estas dimensiones son:
1) La idea de la empresa.
2) La excelencia específica que requiere.
3) Las prioridades.

Las decisiones clave impactarán tanto el presente como el futuro, pero mucho más a el futuro. Toda decisiones en temas comerciales, de operación, de Capital Humano, de Responsabilidad Social y Financiera pudieran generar un nuevo derrotero a la empresa. Es por ello que la responsabilidad del director es clave en estos temas.

Dirigir es un arte más que la suma de las técnicas; por ejemplo, un pianista debe de ser experto en la técnica y con certeza sabrá de temas como armonía, solfeo, contrapunto, composición, entre otros, amén de practicar diariamente muchas horas frente al instrumento. La interpretación de una obra es la suma de los conocimientos técnicos y la ejecución personal del mismo. Esto nos dará una obra de arte musical.
El director de las empresas en realidad dirige voluntades y es por ello que sus decisiones se vuelven tan importantes y trascendentes en la organización.

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