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Será necesario iniciar con una observación: No se debe de confundir a la empresa con la familia. El concebir a la “empresa” como una “gran familia” es una inocentada. Es cierto que la familia es el ámbito por excelencia donde el hombre puede respirar libremente, pero no es el único. Nosotros, junto con el Dr. Carlos Llano, defendemos que la empresa se ha de volver un lugar donde sea grato vivir y, sobre todo un sitio donde se pueda trabajar a gusto.

Es cierto que la familia constituye la unidad básica, estable y última de todo componente social. También ha de resaltarse que la familia, en cuanto núcleo vital de toda sociedad, no sólo constituye un elemento central de ella, sino que, por el contrario, se convierte en una fuerza potencial que puede aprovecharse en terrenos de diversa índole que no son los puramente familiares.

La familia es el grupo humano más primitivo y perfecto que conocemos: perfecto como grupo por la solidez, armonía y unidad que posee. Por ello, no es extraño que cuando surgen las empresas familiares se parta de la premisa de que son un buen equipo de trabajo. “Al iniciarse una aventura, como es la empresa, se piensa antes en el equipo que ya está creado –los hermanos- o en el que por necesidad se está creando –los hijos-: la familia. (Recordemos que se está hablando de las empresas familiares.) Aunque esto no sea una exigencia desde el punto de vista económico, resulta lógico desde el punto de vista social. Tan lógico como cuando convertimos las relaciones puramente amistosas en relaciones de carácter comercial: nadie se extraña que en la sala de un notario, para constituirse como socios, en una nueva entidad, se encuentren en ella los amigos y no los extraños”.

El Dr. Llano señala que entre los valores fundamentales con los que se han de contar en un grupo de trabajo eficaz están: 1) Buena comunicación, 2) Conocimiento mutuo, 3) Intereses elementales comunes, 4) Confianza entre sí, 5) Compenetración, 6) Autoridad reconocida y aceptada.

Esta lista de valores se da en la familia en un grado no sólo aceptable sino también de modo óptimo. Y es que, la naturaleza de la agrupación familiar implica que los papeles desempeñados por sus miembros sean de una complementariedad vital que, aplicados de la manera correcta, resultan utilísimos en la organización mercantil.

“A partir de la integración de la afectividad que se logra en la institución familiar, el ser humano entabla relaciones caracterizadas por la comunicación, es decir, por el diálogo y la cooperación, por el otorgamiento recíproco de aportaciones que parten de cada uno y revierten en todos. Como ser dialógico el hombre no es individuo, sino persona. Cooperación y comunicación comportan relaciones más estrechas entre los individuos, puesto que llevan consigo un crecimiento renovado: la cooperación incrementa la base de las operaciones concertadas; el diálogo instaura un ámbito de conocimientos compartidos, un enriquecimiento”.

Por tanto podemos afirmar que una de las ventajas de las empresas familiares frente a otras organizaciones es la armonía y unidad interna necesarias para construir un buen equipo de trabajo. Davis señala, por ejemplo, que las empresas fundadas por las familias de inmigrantes son la expresión de la unidad familiar exigida para permanecer y sobrevivir en un país extraño.

Notas del libro: Carlos Llano en resumen del Dr. Nahum de la Vega M.

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