Los conceptos de manufactura de clase mundial se han convertido en los principios básicos para los expertos de fabricación. Son pocos los fabricantes que no han emprendido programas para mejorar sus operaciones. El objetivo de muchos de ellos al instrumentar técnicas de manufactura de clase mundial se ha centrado en los talleres sin embargo, este enfoque tan singular omite otras áreas que son por igual importantes cuando se pretende determinar el grado de competitividad.

Muchos estudios han documentado que la materia prima y los componentes que se compran representan el componente de costos más significativo de un producto manufacturado común. La compra y administración de estos materiales y la relación que establece un fabricante con sus proveedores son también elementos clave en la calidad de los productos, el tiempo de espera, la flexibilidad y los niveles de capital de trabajo (inventarios y cuentas por pagar) que se requieren para que una empresa funcione. Estos factores influyen, en gran medida, en los aspectos clave de la competitividad de una compañía a nivel gerencial.

En la práctica, sólo algunas empresas han intentado capitalizar el potencial inherente a la administración de materiales y a la función de compras como un medio para obtener ventaja competitiva. Las mejoras son susceptibles de incrementar directamente la competitividad de una empresa, lo cual suele dar por resultado mayores rentabilidad y capacidad de respuesta hacia las exigencias del mercado. Al igual que las mejoras hechas en el taller, los cambios que se requieren para mejorar las operaciones de administración de materiales y de compras resultan contradictorios cuando se les juzga en función de las prácticas administrativas tradicionales. Aquellas empresas que estén dispuestas a desafiar los planteamientos tradicionales obtendrán resultados sorprendentes.

La observación llevada a cabo entre fabricantes en múltiples industrias, indica que existen cuatro síntomas comunes de desempeño deficiente en administración de materiales y compras que dan por resultado costos de operación muy altos:

1)   Proliferación de proveedores.

2)   Falta de énfasis en las consideraciones acerca del nivel de servicio.

3)   Tendencia a reaccionar entre los compradores.

4)   Altos niveles de inventarios de materia prima.

En conjunto, los cuatro síntomas anteriores pueden utilizarse como una prueba sencilla a fin de determinar el grado de competitividad de las prácticas de operación.

Notas el libro Planeación de la producción y control de inventarios de Sim Narasimhan

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