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El medio de negocios de hoy es más complejo que en el pasado. No se trata de decir que las épocas anteriores fuesen más fáciles que la presente. El éxito en el pasado -igual que ahora- nunca ha sido fácil de alcanzar. Pero al contrario del pasado, los negocios de hoy afrontan un nivel de complejidad creciente ocasionado por la globalización, por tecnologías nuevas, por las condiciones rápidamente cambiantes del mercado y por la competencia surgida de los lugares más inesperados. Industrias enteras –por ejemplo del microcomputador- nacieron, llegaron a su cenit y cayeron en el abismo de la regresión en poco más de un decenio. Otras, como el negocio de los grandes computadores centrales que se consideró casi difunto, han renacido con fuerza.

En ciertas industrias, el camino hacia el vigor renovado y la salud prolongada consiste en concentrarse en las capacidades esenciales de la empresa y su interés comercial primario. Otros negocios requieren la capacidad de estar innovando continuamente. Ciertas empresas han tenido que reinventarse totalmente con el fin de prosperar y crecer. Monsalto, por ejemplo, se despojó de su negocio químico de decenios para convertirse en una empresa de bioingeniería, mientras que Westinghouse, una de las compañías más antiguas de los Estados Unidos, se transformó de una empresa conocida principalmente por sus equipos generadores de energía, entre ellos centrales de energía nuclear, a una empresa de medios de comunicación que adoptó el nuevo nombre de CBS.

Para sobrevivir y prosperar, unas empresas han formado vínculos con sus rivales principales mientras otras han cortado los lazos con sus amigos más cercanos. Desde cierto punto de vista, éste ha sido un período de consolidaciones, alianzas y francas adquisiciones. Desde otro punto de vista, ha sido un período de traspasos, desuniones y nuevas uniones. Desde todo punto de vista, ha sido una nueva era de complejidad.

Los problemas perennes de hoy, al contrario de los de ayer, exigen una serie de soluciones nuevas y altamente individualizadas. Por ser tan grande la complejidad, la capacidad para generar soluciones estandarizadas se encuentra en su nivel histórico más bajo. Como resultado, lo que importa es la capacidad de analizar problemas con atención, prontitud y creatividad. Lo que importa es resolver problemas de maneras novedosas y disciplinadas. Lo que importa es la capacidad de pensar en un asunto a la vez que se mantiene el mercado en mente. Lo que importa es la creatividad. Lo que importa es emprender a favor del hombre…

Notas de:  Steve Wheeler y Pedro Lara

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