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La modernidad ha llevado a la empresa dos criterios que aún son dominantes en su operación a saber: el poder y la competencia. Sin embargo estos criterios están colapsando y que, en su lugar, valores como la colaboración y el servicio empiezan a ganar terreno en el ámbito de los negocios. Mientras que la empresa moderna parece tener en cuenta fines estrictamente materiales, la postmoderna entiende que su fin es, ante todo, contribuir al desarrollo de las personas que la integran y de la sociedad a la que pertenecen.

Este cambio en el modo de hacer empresa ha provocado un enfrentamiento entre lo que denominamos valores dominantes –poder y competencia- y los valores emergentes –colaboración y servicio-, pues se piensa que no son reconciliables.

Don Carlos Llano define a la empresa como una comunidad de personas. Pues , dice, la empresa fue hecha por y para el hombre. Ahora bien, si la empresa es una realidad que  arranca de la persona misma y si se desea que la empresa crezca y permanezca en el mercado, la organización ha de apuntar a la mejora y perfección continua de los hombres que la integran.

Considerando esto como base de la dirección, entonces qué implica la acción directiva? La acción directiva tiene tres momentos a saber: el diagnóstico, la decisión y el mando.

Ahora bien, si se asume que la dirección es la orientación de la conducta propia o ajena hacia un sentido determinado a partir de una situación dada, entonces podemos afirmar que el punto de partida de cualquier acto directivo es el diagnóstico. Así pues, mediante el diagnóstico el director conoce cuál es la situación o los hechos a los que se enfrenta y qué  capacidades ha de poseer para afrontarlos. No obstante, para ser objetivos y claros en este momento de la acción directiva es necesaria la humildad, de los contrario es probable que el egoísmo y la presunción nublen la razón y emitamos un juicio erróneo sobre la realidad.

Una vez realizado el diagnóstico con objetividad y humildad, es necesario saber hacia dónde dirigirse, i.e. decidir hacia dónde orientar las próximas acciones. La decisión, empero, tiene dos objetivos: 1) determinar la meta (dirección) a las acciones futuras; y, 2) procurar que la meta sea superior a los esfuerzos del sujeto que ha de alcanzarla. Por tanto, como la meta es algo ajeno al propio individuo, es preciso que el director sea magnánimo, es decir, que tenga afán de superación o capacidad de logro, pues el ser humano se hace más grande no por las metas conseguidas, sino por el esfuerzo para lograrlas.

Sin embargo, como no basta con aspirar a conseguir metas magnas, es necesario, también, obtener los recursos para alcanzarlas; para ello, el hombre dispone de la audacia, pues por esta virtud es capaz de obtener los recursos y capacidades requeridas para lograr las metas propuestas.

Por último, una vez realizado el análisis y decidido el objetivo que se desea lograr, la acción directiva entra en la etapa en la que tanto el diagnóstico como la decisión encuentran sentido: el mando. Si la organización no se pone en marcha, resultaría inútil señalar hacia dónde debe encaminarse. Gracias al mando, dice el Dr. Llano, el director logra no solamente ser seguido, sino además que la gente marche junto con él por convicción.

Una de las virtudes de mandar es la confianza en las personas a las que dirige, pues sin confianza en los subordinados no se puede trabajar en equipo. Aquí se hace patente la importancia de que el director sea humilde, pues cuando manda reconoce que él solo no puede lograr las metas propuestas y que, para ello necesita confiar en los demás.

El mando, no obstante, tiene una dimensión objetiva (mandar a otros) y una subjetiva (mandarse a sí mismo). Aunque el mando se entiende más en su dimensión objetiva, quien desee dirigir a otros, primero ha de dirigirse a sí mismo. No obstante, esto es una tarea ardua y difícil, pues para lograr dicho autodominio, se ha de poseer las virtudes de la constancia y la fortaleza. La primera, para superar lo prolongado de la acción; y la segunda, para vencer los obstáculos que pueda presentar la meta fijada.

Notas del libro: Carlos Llano en resumen del Dr. Nahum de la Vega Morell.

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