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Pareciera que analizar el desarrollo y comportamiento de los productos, mercados y empresas en diversos ciclos nos podría ayudar a responder algunas dudas:

  1. Durante la era de las instituciones, los empleados obedecían, rara vez cuestionaban las políticas y con poca frecuencia brincaban de trabajo en trabajo. Las empresas aseguraban un empleo de por vida, un cheque quincenal y una pensión después del retiro. El viejo contrato social entre instituciones e individuos en el que intercambian lealtad por seguridad en el empleo está por sucumbir.
  2. La proliferación de quipos de cómputo económicos, dispositivos de comunicación inalámbricos y conexiones ubicuas a internet de bajo costo: los trabajadores poseen ahora sus propios medios de producción. Ya no se genera lealtad por las marcas y los productos. Lo importante pareciera el cambio por el cambio.
  3. Las nuevas generaciones (aquellas que nacieron a finales de los 80´s y 90´s) no conocen una crisis económica como la de los años 30´s en los Estados Unidos o los años 70´s en México. Por el contrario, los costos de vivir han bajado y el ingreso de los estadounidenses se ha duplicado y la brecha económica y social en México se ha ampliado. Esta situación los hace sentir mayor seguridad en su futuro económico a los estadounidenses y por lo tanto temen menos a la independencia., mientras que en México se espera la herencia familiar pero no un esquema de emprendimiento a largo plazo.
  4. La vida promedio de los productos y las empresas se ha acortado. Hoy la economía hiper-cargada metaboliza compañías a una velocidad sorprendente. Eliminándolas del sistema financiero antes de que dejen de ser efectivas o incluso se vuelvan tóxicas. Los consumidores o clientes se vuelven más exigentes, informados y críticos. Ahora no solamente buscan productos y servicios que satisfagan una necesidad, sino que además provengan de empresas que puedan demostrar que son socialmente responsables.

Sin embargo, ante todos estos cambios exponenciales a los que nos enfrentamos, en qué momento nos detenemos a pensar que deberemos de emprender a favor del hombre?.

En qué momento deberemos de considerar verdaderamente a las personas, sus necesidades y deseos, para la innovación y el desarrollo de los productos y servicios de las empresas y no solo generar demanda?.

Es verdad que lo único verdadero es la rentabilidad de los productos, de los servicios y de las empresas a corto plazo?

En donde quedó el desarrollo y los planes de vida y carrera de los colaboradores?

Y la responsabilidad social?

No será acaso la suma de las omisiones de estas y muchas otras preguntas lo que genera que no exista lealtad hacia los productos y las empresas y esto produzca la no sustentabilidad de las compañías?

Al olvidarnos del hombre, en realidad nos hemos olvidado del “core del negocio”?

Y Usted….Que piensa????

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