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A Usted que le gusta el futbol, me  gustaría plantearle un problema: Pensemos que el defensa central de su equipo favorito en la final del campeonato y faltando solamente dos minutos para concluir el encuentro que hasta ese momento se encuentra empatado, toma el balón justo en las afueras del área grande de su portería. Con un gran portento de entusiasmo, virtuosismo y alegría toma el balón y corre hacia la portería enemiga driblando a varios oponentes que le salen al camino. Al llegar al área grande del equipo contrario y justo antes de que su defensa central y estrella del equipo dispare a gol un jugador se barre por atrás, levantando en vilo a su estrella futbolera y haciendo que la pelota salga por la línea final. El problema es que el jugador que se barrió es de su mismo equipo, es su capitán, quien no ha permitido que el equipo anote el gol que podría haber sido el de la victoria. La preguntas serían: Es Falta? De qué equipo es falta? Cuál será el próximo equipo que tocará el balón?

Esto que a ojos de cualquier medianamente enterado de futbol le parecería ridículo y poco probable, si existe en las empresas y cuando se está a punto de lograr un incremento en los niveles de producción de la empresa, cuando se está a punto de lanzar otro nuevo producto que nos llevará a un posible éxito esperado por tanto tiempo, entonces otras personas de la misma empresa, y quizás de otros departamentos, pero de la misma organización a la que todos pertenecen nos dirán que los productos se encuentran en cuarentena por que no tienen personal para su inspección, que no es posible los nuevos lanzamientos porque no hay protocolos realizados, etc. En fin, cuando los objetivos de la organización no se encuentran claros, la visión y misión del negocio no es conocido y sobre todo cuando las personas no están dispuestas a cambiar, es claro que nos encontremos todos los porqué “no se puede” en lugar de tener una actitud proactiva para la gestión de los cambios y los logros de los objetivos personales y organizacionales.

En este mundo lo único constante es el Cambio y lo único seguro son: la muerte y los impuestos.

Los cotos de poder y feudos han sido erradicados de la historia de la humanidad, por lo menos en las empresas que compiten y desean competir a nivel mundial. Ahora, se trabaja en conjunto, Calidad con Producción, Comercialización con Producción, Finanzas con Recursos Humanos, Mantenimiento con Planeación, etc.

Trabajar en equipo se aprende, no solo se desea. Existen metodologías que nos harán trabajar en equipo, pero sobre todo el saber y adoptar los objetivos institucionales para buscar el crecimiento de las personas y los trabajadores. Trabajar en equipo implica una actitud de cambio, un proceso de mejora y responsabilidad. Los trabajadores deberán de adquirir mayor responsabilidad en las operaciones, deberemos de escuchar sus opiniones, de poner en práctica sus sugerencias, de involucrarlos en los resultados y que sepan el sentido y camino de la organización.

Ya basta de pensar que en la empresa tenemos un enemigo llamado sindicato. Las empresas de competencia mundiales trabajan con los sindicatos como su aliado y en verdad trabajan bien. Siempre con un plan, claridad y honestidad.

Partamos del hecho de que la empresa está formada por seres humanos que poseen todos ellos las características de libertad y voluntad. Ante ello, los directores realmente dirigen voluntades y es por ello que su labor tiene mayor responsabilidad individual y social.

Al final podemos acordar que el trabajo en equipo implica una decisión de la voluntad en la que el hombre obtendrá un beneficio personal pero al mismo tiempo tendrá un beneficio colectivo. Solo así, cuando se obtienen ambas cuestiones entonces se realizará el trabajo en equipo.

Todo trabajo en equipo debe de ser medido y alineado a la visión y objetivos de la empresa para que impacten en los Estados de Resultados.

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