Una empresa es familiar cuando se gobierna atendiendo a los intereses de una familia. No se trata solo de que los titulares del control accionario compartan el mismo apellido u origen genealógico, sino que estos decidan y actúen como miembros de una familia. Este tipo de empresas son esencialmente privilegiadas frente a cualquier otro tipo de organización de negocios, cuando el sentido familiar empapa la dedicación al trabajo y el cuidado del patrimonio.

Partamos del hecho que contamos con alrededor de 2´500,000 de empresas de todo tipo registradas en la República Mexicana y de ellas el 95%, o sea 2´375,000 compañías son PYMES y familiares (Para la Secretaría de Economía, un criterio para definir una PYME es que no tenga más de 250 empleados registrados). Desgraciadamente la historia estadística nos marca que el 95% de estas 2´375,000 empresas, o sea 2´256,250 compañías no sobrevivirán a la primera generación, quedando solamente 118,750. Sin embargo de estas últimas, el 50% solo serán capaces de sobrepasar la segunda generación, sobreviviendo al final únicamente 59,375 compañías. Esto significa que solo el 2.5% de las actuales PYMES las veremos operar en y durante su segunda generación.

Podemos afirmar que el 41% del PIB en México es generado por las empresas cuyo número de empleados es mayor de 251 personas y el 59% del PIB Nacional lo producen las empresas que cuentan con menos de 250 empleados, o sea las PYMES.

Pero cuales son las causas del fracaso de las empresas mexicanas familiares? Qué nos lleva a que las PYMES no puedan ser sustentables?

Podríamos enunciar varias circunstancias, entre las que se encuentran:
• La falta de una correcta planeación estratégica
• El tiempo esperado y medido para los retornos sobre la inversión (ROI)
• La incorrecta medición de los indicadores claves de la empresa
• La carencia de un gobierno corporativo

Sin embargo, en esta ocasión nos gustaría el hablar un poco sobre el último punto: El Gobierno Corporativo.

Mikel Larrea ha definido a el Gobierno Corporativo como lo siguiente:

“El concepto de gobierno corporativo, es el conjunto de principios y normas que regulan el diseño, integración y funcionamiento de los órganos de gobierno de la empresa, como son los tres poderes dentro de una sociedad: los Accionistas, Directorio y Alta Administración. Un buen Gobierno Corporativo provee los incentivos para proteger los intereses de la compañía y los accionistas, monitorizar la creación de valor y el uso eficiente de los recursos”.

En México, las empresas cuentan con diferentes etapas de crecimiento e integración.

Los emprendedores, personas que desean establecer empresa, crecer y trascender gracias a el trabajo creativo, arduo y constante, pasan necesariamente por las cuatro etapas que se muestran a continuación:
En un principio, la empresa está formada solamente por el o los emprendedores sin estructura alguna, pasando posteriormente a contar la compañía con personal operativo y una pequeña actuación e intento de asamblea de Accionistas.
La tercera etapa o vida de la empresa está formada por un incremento de personal tanto operativo, de mandos medios como gerencial así como la integración de un Comité ejecutivo que ayuda al accionar estratégico de la empresa.
Por último, y debido a su crecimiento y posicionamiento en el mercado la empresa se ve obligada a generar toda una estructura corporativa en la que ya se incluye a un Consejo Directivo.

Normalmente en las etapas 3 y 4 son en las que los hijos o herederos empiezan a colaborar directamente en las operaciones y decisiones de la empresa. Es aquí cuando el o los emprendedores iniciales se cuestionan la sustentabilidad de la compañía así como la calificación de las personas que cubrirán los puestos directivos. Es aquí, en estas etapas, en la que los cuestionamientos de continuar o vender la empresa se generan. Si se desea continuar con la empresa, ahora el problema central se basa en la sucesión.

La sucesión en la empresa es, en primer lugar, una cuestión personal.

Es necesario ser muy inteligente para poder comenzar un negocio, pero hay que serlo todavía más para saber cuándo dejarlo. El equilibrio personal es central para saber encontrar este momento.

Hay dos maneras de hacer heredar a los hijos:
➢ Dejándoles empresa
➢ Dejándoles patrimonio

En demasiadas ocasiones, dejar empresa a los descendientes es dejarles un problema que les va a hacer profundamente infelices, además de ser una garantía de que la empresa va a tener enormes problemas de supervivencia a largo plazo. Nadie mejor que el propio empresario para saber qué implica dirigir y liderar una empresa. ¿Están mis hijos realmente preparados para ello?

Si decido dejarles patrimonio, habrá que determinarse los siguientes aspectos:
A. Variables a atender
• Maximizar el precio
• Asegurar la supervivencia de la compañía

B. A quién vender
• Compradores industriales
• Inversores financieros

C. Cómo iniciar un proceso
• Primero de todo, poner orden en casa: hacer firmar a todos los implicados un protocolo de desinversión. Que quede claro un compromiso de venta en unas determinadas condiciones pre-establecidas
• Seleccionar a qué tipo de inversor se quiere vender
• Establecer un plan estratégico y un business plan para la compañía tras la venta
• Elegir asesor de venta

Muchas de las historias trágicas de empresas en México se encuentran inmersas en problemas de falta de definición de quien venderá, en su caso, la empresa. Los emprendedores fundadores normalmente son muy malos vendedores de los negocios dado que estiman un precio inferior o muy superior al real por tener aspectos emocionales en la determinación del valor de la empresa, por lo que se recomienda que sea uno o unos profesionales ajenos a la compañía los que determine el valor de la misma y realicen los procesos de búsqueda de compradores y venta.

Existe una opción intermedia:

Dejar a una parte de la familia empresa, y a otra patrimonio, sin embargo hay que considerar los siguiente:

Es muy importante no hacer que la empresa sea ingobernable.
• Por ejemplo, dejando acciones con derechos económicos pero no políticos.
• Dando entrada a socios financieros o industriales para la parte de patrimonio, asegurando el control para los descendientes que se quedan en la compañía, etc.

Hay que pensar que después de los hijos, vienen los nietos: debe existir una salida
• Sistemática prefijada para la compra de acciones. Ej: se pueden comprar las acciones en cualquier momento a una valoración fijada por un externo predefinido.
• Sistemática para la venta del 100% de las acciones cuando lo reclama un % fijado del accionariado, etc.

Pero si deseamos establecer el porqué del fracaso de las PYMES familiares en México en los conceptos de Gobierno Corporativo podríamos enunciar los siguientes:

• Confusión de ámbitos entre la familia y la empresa.
• Confusión de roles que se da cuando la cabeza de familia y de empresa confunde el papel que el corresponde en cada ámbito.
• Confusión de flujos que se produce cuando entre la empresa y la familia, el dinero, el trabajo y otros recursos se entregan y retiran sin distinción de origen, costo ni criterios de utilización.
• Incapacidad para trabajar que se produce cuando se da trabajo a miembros de la familia propietaria que no son aptos.
• Afectividad sin cauce que se produce cuando la razón pierde frente a las emociones.
• Carencia de identidad propia, se da cuando la empresa como entidad, no se distinguen de las características, acciones y deseos del dueño o fundador.

Las posibilidades para las empresas PYMES familiares son muy grandes en México si entendemos que las empresas buscan como objetivos: 1) Generar Utilidades, 2) Ser sustentables, 3) Asumir su responsabilidad social y 4) Buscar el crecimiento de su personal.

Si todos los actores que ifluyen en las empresas mexicanas y principalmente en las compañías familiares PyMES entendiéramos que no es posible buscar altos rendimientos a muy corto plazo, que debemos de atender adecuadamente al mercado interno como al externo, que debemos de capacitar al personal de la empresa para así disminuir la rotación y aumentar la lealtad, que debemos de asumir nuestras responsabilidades fiscales, laborales y sociales de una manera honesta, ética, responsable y profesional; entonces veríamos crecer a las empresas, incrementar las fuentes de trabajo, disminuir los temas de inseguridad y sobre todo tener un mejor México.

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